Pelotazos

Expulsan al nazi y nos la jugamos con el “puto”

El futbolista croata Josip Simunic no jugará en la Copa del Mundo contra México. Fue suspendido 10 partidos porque se le ocurrió festejar la calificación al Mundial con un saludo utilizado en la Segunda Guerra Mundial por el movimiento fascista de su país. La FIFA quiere erradicar cualquier expresión de racismo o discriminación en los estadios y Simunic era una buena oportunidad para mandar una señal. Tiene más de cien partidos internacionales y ya había jugado dos mundiales.

Este domingo en la Final del futbol mexicano, 80, 85 mil personas gritaban “puto” cada vez que despejaba el portero del León en el Estadio Azteca. Cuando el partido estaba resuelto a favor de los guanajuatenses, eran los 5 o 10 mil seguidores de este equipo los que le gritaban al arquero rival. Señoras, señores, niños, niñas… todos en la catarsis del insulto colectivo. Una tradición del futbol mexicano que tendrá ya casi diez años, e inició en el Estadio Jalisco de Guadalajara. Que tuvo su primera aparición internacional en la Copa del Mundo de Alemania en 2006 y se ha perpetuado en todos los partidos oficiales del Tri.

Será que la interpretación de la FIFA ha sido complaciente. Similar al argumento de Molotov, la gran banda de rock mexicano, que tiene una canción con el mismo título: “La palabra nunca tuvo connotación homofóbica… está dedicada a la gente cobarde, a la que no tiene el valor de decir las cosas que quiere”. Y eso, supongo, no entra en la categoría de discriminación.

Como sea, la FIFA ha dispuesto que en los partidos exista un “oficial especializado que determinará los posibles actos de racismo y el trato discriminatorio en el estadio, con el fin de aliviar la presión que pesa sobre los árbitros y proporcionar pruebas para que los órganos jurisdiccionales adopten sus decisiones”. ¿Qué va a pasar el día que este oficial no haya escuchado a Molotov?  

roberto.velazquez@milenio.com

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