Pelotazos

Decepciona una Liga MX estancada

El fin de semana en el arranque de la Liga MX vimos sólo destellos de buen futbol, dominados por un sistema estancado, aburrido, monótono. Es injusta la comparación contra la Copa del Mundo, pero hoy es el referente obligado. En Brasil triunfó el juego de posesión de la pelota y ataque constante, mucho más vertical y decidido que el toque interminable de España hace cuatro años.

En México, lo más recurrente en la primera jornada fueron equipos que anotaban goles de visitante, o que mantenían el cero en su portería, y se dedicaban a cuidar el resultado con contragolpes y balonazos para intentar atacar. Así jugó Pumas, Morelia, Pachuca (con la atenuante de que en los últimos minutos jugó con nueve), Chiapas y en menor medida Santos. Una muy tradicional forma de defenderse con dos líneas de cuatro jugadores, o una de cinco y otra de cuatro. Ni siquiera defendieron con algo de novedad como el esquema del técnico argentino Alejandro Sabella, que a su marcada línea de cuatro, agregaba hasta tres mediocampistas y sobre todo a Javier Mascherano en una flecha entre la central y la media luna del rival.

No, lo que vemos en México es tan viejo como sus entrenadores reciclados. El mismo jueguito del resultado del torneo regular, de los puntos por encima de los goles. México ha mejorado en la producción de jugadores, pero tiene un gran pendiente en los directores técnicos.

Como hay otro gran pendiente en la comunicación y cómo se habla de futbol. Ahora está la tediosa polémica entre el director técnico del Tri, Miguel Herrera, y el portero Jesús Corona. Provocada por un choque cultural. Un entrenador que cuenta cosas, que explica, que habla, contra el típico jugador que sigue pensando en la cripta, en el secreto de vestidor y en que nadie debe hablar de nada más que los lugares comunes que se repiten ad nauseam.

 

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