Pelotazos

Carlos Vela el primer futbolista del siglo XXI

En el año 2001, con la obsesión de registrar el cambio de milenio, el ecuatoriano Sergio Villena escribió un artículo titulado ingeniosamente “Globalización y futbol postnacional”, ahí recuerda cómo se consolidó este deporte profesional: “La difusión del futbol ha estado, hasta ahora, estrechamente relacionado con otro fenómeno que le fue coetáneo, la difusión de la forma moderna de comunidad política, esto es, la constitución de los Estados-Nación. Esto se evidencia en la forma de organización que adquirió el futbol: la FIFA, nacida en un periodo de auge del nacionalismo europeo (1904)…”.

En la década de los ochenta Hugo Sánchez trajo a la televisión abierta mexicana el futbol de Europa. Descubrimos la Liga de Campeones y fue por primera vez evidente el contraste entre las Ligas europeas y la de México. Después vino la televisión por cable y la generación de Carlos Vela creció viendo el mejor futbol del mundo con su control remoto.

Termina el artículo de Villena, (¡de hace 13 años!) con una reflexión sobre el cambio de prioridades de los futbolistas del siglo XXI: en el mercado pesará más su carrera que “el espíritu de sacrificio para representar idóneamente a su país”, y se verá con más valor jugar en clubes europeos que tener una “actuación memorable de ‘sus’ selecciones”.

Pero en México, este proceso se detuvo, se congeló, porque coincidió con los primeros triunfos, o resultados más o menos decorosos del Tri. Las calificaciones consecutivas a Mundiales con pase a segunda ronda en todos ellos, los títulos de menores, la medalla de oro. Y la selección se volvió un producto muy redituable.

Esto no ha evitado que Vela sea un producto de su generación: más narcisista, más individual y más global. Como fenómeno, más allá de los linchamientos y la afrenta a los viejos nacionalistas, puede volverse cada vez más común. 

roberto.velazquez@milenio.com

http://twitter.com/rvbolio