Pelotazos

Perder por la fuerza, y ahora toca perder por la pobreza


En la categoría Sub-17 pesa todavía el desarrollo físico de los jugadores. Es muy claro el dominio estadístico de los equipos africanos. Puede surgir en cualquier otra parte del mundo una buena generación de futbolistas que además inspiren y ganen los torneos mundiales. Ya lo ganó una vez Arabia Saudita y dos veces México. En los siguientes escalones del fútbol profesional lo que cuenta después es el desarrollo intelectual y profesional de los jugadores y los directores técnicos. El progreso se define por la capacidad de jugar en equipo con disciplina e imaginación táctica. Además el factor económico de cada país empieza a tomar relevancia, por la capacidad de las ligas locales de comprar a más y mejores jugadores de todo el mundo, que en consecuencia propician el desarrollo de los futbolistas locales, o en caso de Brasil donde su bono demográfico y la cultura casi religiosa hacia el futbol también los ha convertido en una gran potencia.

Se puede lamentar esta derrota de México en la Copa del Mundo, pero entenderse en la ventaja física y técnica de los nigerianos. Al querer explicar por qué en los siguientes niveles México no da más, hay que atender al volumen económico del futbol mexicano y al gran pendiente, en el cual se ha avanzado pero no ha sido suficiente, el desarrollo profesional alejado de la corrupción, de las distracciones y soberbia que provoca el éxito en los jugadores y en los últimos años a la paupérrima preparación e innovación de los directores técnicos.


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