Futbol al día

Un pichoncito no cae mal

El juego entre México y la llamada pomposamente Selección de Finlandia, un cliente ya de algunos años, es igualito a las peleas de box que le consiguen a nuestros ídolos de barro para hacer creer a la multitud que todo está bien.

Estas torres finlandesas son más tiesas que un mezquita. Pero vaya, hay que aceptar por igual que a veces necesitamos este tipo de sparring que no nos haga ningún daño para agarrar confianza, ritmo y conocerse mejor entre el grupo cada vez más cambiante por muchas causas.

Las fiebres por los naturalizados ya se calmaron, nadie pide al Chaco, Lucas Lobos habló con la verdad y la Selección anotó 4 goles al purititito estilo de don Miguel Herrera que, al igual que Vucetich, tiene una suerte bruta.

Esos cuatro calmaron las aguas y a lo mejor se ven hasta en las agencias de viajes pagando por adelantado un viaje a Brasil con muchas ilusiones de ver buen futbol y bellas garotas, ya sea en la playa o en las salas de masaje.

Cuando se dé a conocer el sorteo y se conozca dónde va a jugar México sus tres partidos, la gente se va a volcar llenando los hoteles y compitiendo con los capitales europeos que van a hacer lo mismo.

Eso, dando por descontado que México le gana a Nueva Zelanda, que también trae las mismas ganas que los nuestros y que anoche scautearon el juego de México contra los troncos de Finlandia contratados para esos fines.

No sé si la Selección ya está integrada. Todos los días hay cambios. Hoy con naturalizados, mañana no, ahora les estorban los europeos que con todo y sus contratos comerciales, no son del estilo del señor Herrera. Hoy llaman al Chaco, mañana no; total, los cuatro goles no tapan del todo el desmadre de cómo vivimos el futbol en México.