Futbol al día

El otoño es gris

Y  lo gris desalienta, desmotiva, desarticula un proyecto.

El futbol de México comprueba, ahora sí con firma y todo, que tiene una deficiencia en alguna parte de los engranes que lo componen. Esa falla impide disfrutar como país de una mezcla del futbol de Primera División y esos jóvenes que se quedan llenos de páginas de periódico con fotos y titulares triunfalistas y que serán olvidados por todos a los quince días de haber llegado.

Alguien o algunos ven la alineación de estos finalistas de la Sub-17 y con tinta roja les pintan su destino: “ÉSTE NO”.

El Tuca Ferretti es el más visto porque se asomó a la ventana y gritó: “Yo voy a respetar las jerarquías” y se jodieron las jóvenes promesas, y los jerarcas se pararon en la cancha y no dieron lo que sabemos que pueden dar.  El Profe Cruz fue más político, pero los resultados son los mismos: los jóvenes le demostraron en dos juegos muy buenos que son capaces, pero dobló las manos o le hicieron doblar las manos y ya los pelones tienen el título de sparring y los cobrones van a cerrar la temporada pudiendo llegar a empujones a los milagrosos 20 puntos. ¿Qué detiene a los 17 y a los 20 a que suban por los peldaños del futbol? No sé, y si le preguntan a los federativos que debieran saber, tampoco saben.

Y seguiremos contratando bultos o políticos o huevones, pero el buen futbol que debía nutrirse de esos excelentes muchachos no va a llegar.  Las antiquísimas jerarquías todavía mandan.

Los muchachos tienen un futbol completo, saben hacerlo, han pasado sobre Italia, Brasil y ahora Argentina. Sólo los abuelos de Nigeria les anotaron media docena de goles cuando los jugadores todavía estaban mareados por el viaje.

Alguien dijo ayer mientras veíamos el juego: Si la Federación buscaba un estilo de equipo para sacar de ahí a la Selección Nacional, ¿por qué no se llevan ésta?, estos le ganan a Nueva Zelanda, pero se acaba el negocio, así que no golpean donde no sale nada.

Bien hecho, muchachos. El futbol nunca se los va a pagar, pero la afición los está admirando y hasta queriendo.