Futbol al día

A mí no me manda nadie

A veces, cuando falta la experiencia, es correcto que alguien te diga al oído que por ahí no es. Nadie somos perfectos y requerimos de ayuda experta, calada, probada.

Miguel Herrera es un buen técnico, no cabe duda. Pero en la primera prueba de fuego que le puso el destino mostró su falta de capacidad para agarrar las riendas de la Selección y corregir lo que se tiene que corregir.

La Selección es mucho más que un equipo en una liga que conocemos de memoria.

La Selección es una prueba de fuego, es la representación Nacional, es la que brota a la moda de políticos, directores de empresa y aficionados de bajo rango que ya no pueden o quieren ir a la rutina de un juego de liga.

Los argentinos reclaman a su Selección que pasen a la final: “Ya nos parecemos a México” que nos botan en el cuarto juego. Y el que debe salvarnos de todo ese pitorreo es el técnico y los jugadores de la Selección y dirigentes que la administran. Pero el más fregón es el técnico.

A mí que chispiajos me importa si lo mandan o no lo mandan, lo que me importa es que sepa diseñar un juego y que ya jugándolo, vea las partes débiles del contrario y corregir nuestros errores. No lo quiero ver peleando con el cuarto árbitro, no lo quiero ver desconcertado.

Miguel Herrera de repente lo pusieron en el nivel de héroe nacional y perdonen pero no supo marcar a Robben, no supo hacer los cambios, no aplicó un correcto manejo de partido y terminó echando la culpa a terceros.

Ningún pero al trabajo de los jugadores. Ni uno.

Pero el técnico, si continúa, tiene que abrirse a los consejos de gente que sepa, no de amigos.

Los amigos a lo mejor ven al Puebla, a los Jaguares, pero ¿A Holanda?…Esas son Grandes Ligas.

La dirección técnica tiene que estar en manos de gente de Grandes Ligas, llámense como se llamen. 

donrobert@multimedios.com