Futbol al día

La lucha libre

Es un gran espectáculo muy bien montado. Emocionan a la gente, la hacen reír, rabiar, maldecir y hasta llorar.

Todo a base de golpes, patadas, trampas, ventajas, vuelos suicidas… hombre, la gente sale feliz y contenta de haber asistido a una lucha libre.

Hoy el futbol se mezcla con mucho de lo que está en la planeación de una lucha, hombre a hombre, cara a cara.

A la primera, ahí va el madrazo. Todo sobre los jugadores hábiles.

En el futbol se está cambiando la acción de entrenar por la de agredir. Si no tienes talento que se nutre en el gimnasio, las patadas y los codazos son una buena manera de hacer a la mala lo que no sabes hacer por la buena.

Un luchador entrena hasta 4 o 5 horas diarias.

El futbolista de hoy busca la forma de trabajar lo menos posible.

Un luchador no se desgarra y mira que tienen una musculatura asombrosa. Sus tipos de lesiones están en otra parte del cuerpo. Su entrega es desde que suena la campana hasta que finaliza la lucha ganando o perdiendo.

En el futbolista hay tantos tipos de lesiones que un equipo no se puede armar porque no sabes si mañana al jugador le pica un cadillo y se te va hasta tres semanas sin contar con él.

A todo esto, saben más los réferis de la lucha libre que los árbitros de futbol. ¡Pero con mucho!

El réferi sabe hasta dónde deja al rudo usar su recurso; en el futbol, los silbantes están conectados por aparatos electrónicos y a veces, casi siempre, las tarjetas son producto de la orden que te da el abanderado, el cuarto oficial o desde México le puede llegar la orden.

¿Cuándo ha visto usted a un réferi o un umpire con aparatos en las orejas porque todos quieren participar del pastel?

Es cierto, se presta la lucha libre para que le digan hasta que son payasadas, pero nunca había visto en el futbol tantas payasadas como las que se dan ahora para permitir y patrocinar a que los rudos les ganen a los limpios.

Ahora sí dígame: ¿Quién va a ganar el Clásico?

RG La Deportiva.  

donrobert@multimedios.com