Futbol al día

900 juegos

¿Por qué tantos? Sencillo: Nunca deja de trabajar.

Sale un día de un equipo y al día siguiente tiene trabajo.

No hay en su carrera lagunas que digan que no trabaja. Vean a su alrededor y técnicos de gran renombre y hasta con campeonatos están sin chamba.

Hablamos de Lavolpe, Trejo, Galindo, Rubén Omar, Vucetich, Gallego, Daniel Guzmán, Brailovsky, por tan sólo mencionar algunos.

Todos estos, menos Rubén Omar, han sido campeones. Lo cual quiere decir que los títulos no te sirven como carta de recomendación para encontrar trabajo.

Para llegar a 900 juegos y tirándole al mil, se necesitan muchos factores, pero el mejor de todos es la calidad para ganar más juegos de los que pierden.

Hoy en día hay muchos pájaros que pasan sin dejar huella, sin establecerse en un sitio, sin que se ganen la continuidad y tengan la convicción en sus dirigentes para, juntos, sortear los rápidos de la carrera.

Tuca anuncia que va a salir de un equipo y le llegan de tres a cuatro ofrecimientos para escoger el que más valores tenga, el que mejor ruta se le ofrece. De ninguna manera escoge aquellos en los que los dirigentes le piden campeonatos como pedir un helado.

En este futbol de México, ser campeón es un golpe de suerte.

Hay gente que tiene el rifle de alta potencia y mira telescópica para tumbar al Tuca, gente con amargura que no ve con buenos ojos el gran éxito de una persona.

Pues ni esos lo van a tumbar.

Y todos los futbolistas que se le han salido porque no le aguantan el ritmo de trabajo, ahí andan, sin lugar seguro, sin beneficio para el futbol, tirando técnicos y pegándole a sus instituciones.

Sí, se ha equivocado. Ha entrado en malas rachas, pero no se le debe soltar porque a cambio de eso, crea generaciones de futbolistas que se acostumbran al buen trato de la pelota, a la disciplina táctica y eso los lleva a ganar partidos, que es para lo que se le contrata.

¡Que Dios lo bendiga!  

donrobert@multimedios.com