Futbol al día

Navidad

Ya pasando septiembre comienza todo a vestirse de colores y todo cambia en la mente y en el corazón.

Comenzamos con el espectáculo del americano, un deporte terrible, donde ni con lupa encuentras un atleta desgarrado. Luego viene lo mejor del beisbol en octubre.

En noviembre nos toca dar gracias a Dios por lo que hemos cosechado en el año y la cena debe ser con el agradecimiento a Nuestro Santo Padre por todo lo que nos dio.

Ya para entonces los centros comerciales del mundo son una prueba a la paciencia, porque chocan todos contra todos y hay que tolerar los malos tratos de los empleados; centros comerciales que nos hacen correr a McAllen, donde las buenas atenciones son en todas partes.

Y vienen las cartas a Santa Claus.

Vayan pensando que le pedimos porque nuestro futbol local, con un promedio de 28 años de edad, requiere oxígeno del bueno.

En el Monterrey sólo anotan dos.

En los Tigres se nos descompuso el mecanismo defensivo por hacerle caso a tarugos y ya nos han anotado 9 goles, que son muchísimos. Nomás vean al Monterrey que planea los juegos para no perder colocando defensas hasta en los banderines y sólo ha aceptado 4 goles.

Hay que pedir a Santa que nos llene de paciencia para sólo ver pasar tanto error de planeación y de ejecución, y que preparemos ya el 2015 para hacer una temporada de 35 puntos y mejorar la porcentual, si no, en el agosto siguiente va a comenzar un sufrimiento por el descenso que va a cimbrar los edificios de la rectoría y el de Constitución, ése que está frente al monumento de don Diego que está pensativo: cómo le hacemos con nuestros bienamados Tigres.

Don Diego fue Tigre.

¿Ya le tocamos la puerta a Santa? ¡Ya! Hay que ponerle gorro para ver si nos ayuda desde donde se encuentra preparando los juguetes de los que se portan bien, a lo mejor y entre la familia Tigre hay muchos que se portan mal.

A esos se les llama canallas.

A lo mejor Santa nos retacha la petición y nos dice: ¿Otra vez? ¿Todavía no aprenden?

¡Chinelas! Todo lo tengo que resolver yo, eso dice Santa.

¡Ánimo, señor! 

donrobert@multimedios.com