Futbol al día

Monterrey, peleado con la calidad.

Quizá por eso nos gusta vivir entre zanjas y baches que cobran vidas y desestabilizan la economía de la gente.

Desde 1960, el mayor enemigo de la gente es el jugador de calidad. Claudio Lostaunau, un peruano medio volante ofensivo y creativo, nunca tuvo en Monterrey las condiciones para ser campeón y vivir tranquilo. Lo fue en Toluca.

Sus problemas con la gente arreciaron; su estilo, casi perfecto, no gustaba a la tribuna del Tec de aquellos años. Deleitaba fuera de aquí, por eso nunca le faltó trabajo y aprendió el difícil arte de entrenador, siendo el primero que nos dio un campeonato de Copa en un juego estupendo Tigres vs América.

Su estilo era lento, pensaba la jugada, fintaba con el cuerpo la dirección de su pase y hacía que el contrario se fuese directo a donde él ponía la vista. Pero en la jugada misma cambiaba de parecer y de perfil volviendo locos a los rivales y haciendo más fácil que su jugada tuviese éxito. La tribuna le gritaba de todo, claro, maldiciones, mentadas y retos. Hasta que un día:

Partido Monterrey vs Atlante en el Tec. Un juego excepcional. El portero azulgrana era Raúl Orvañanos y en las vueltas del marcador, Atlante se puso arriba con diferencia de un gol.

Minuto 90. Penalti en contra del Atlante en la puerta que da hoy a la barra de La Adicción. Como en todo, hay maña; Raúl salía de su puerta y retaba a Claudio con muchas frases hirientes y lo sacó de concentración. Claudio tiró el penal y Orvañanos lo paró. Como consecuencia, Atlante gana y Monterrey pierde. El caminar desde aquella área rumbo al vestuario hizo que la gente, que por la nada lo insultaba, ahora tenía a la mano lo que quería: un error, y se lo hizo pagar bien caro.  Lo insultaron por su color, porque falló el penal.   Y cuando llegó al manchón del círculo central, ahí se paró y levantando los dos brazos les hizo la señal: todos, y luego un par de cortes de manga, mentándole la madre al público.

Eso fue todo. Llegando al vestuario, los dirigentes lo regañaron muy fuerte y uno de ellos lo corrió del equipo. Claudio se fue al Toluca y, con la dirección de Nacho Trellez y un matón como delantero centro, un público conocedor y fiel, Claudio fue campeón.

Aquí no es posible ser campeón.  

donrobert@multimedios.com