Futbol al día

Son dos Miguel Herrera

El de la Selección y el del América.

El de la Selección tiene que comenzar, a pasos veloces, un curso de lenguaje y de buen comportamiento, porque la prensa mundial, la que no puede manejar, es muy dura con la gente que da de qué hablar. Y Miguel tiene ese gusto porque se hable más de él que de los jugadores.

Justo ahora comienza el proceso de convencer a Vela, el de Europa, que se venga por lo que más quiera a darle una mano a la Selección Nacional.

Quizá es tiempo de corregir su preferencia hacia Jiménez, que después de la chilena no ha pasado más nada, así que intentará ir a convencer, en lugar de que sea Vela el que hable a la Selección para preguntar si no está contemplado.

Ese Miguel Herrera acusa una enorme equivocación en los procedimientos de un técnico de Selección.

Hay que decirle que el juego contra Nueva Zelanda ya pasó y que lo que sigue es bastante serio. Tanto, que a lo mejor choca con su carácter de folclor y hace que se vea mal. En éste y en cualquiera de los casos. El Herrera del América fastidió hasta los límites con su lloradera por los arbitrajes.

Se equivoca cuando debe agradecer la mano que le dieron Chiquidrácula y El Pirulí, que se pasaron de roscas igual, buscando un lugar para el Mundial, dándole en la madre a los juegos que les tocaron.

Ya me lo imagino en el Mundial gritando a los silbantes designados por la FIFA, aunque como los niños, sus travesuras las hacen en su casa, donde no dejan un plato sano y de visita nos portaremos como si nunca hubiese tenido un exabrupto con los silbantes.

En términos de entrenadores, es el más inmaduro de la historia.  

donrobert@multimedios.com