Futbol al día

Felicidad… envidia… anhelos… rabia

¿Cuántos sentimientos del alma se viven en una Final de campeonato cuando juegan los Tigres y ganan por una nariz, pero ganan?

Todavía ayer, la tele de México retumbaba en críticas a los Tigres por el segundo partido y a los Pumas por el primer partido.

Es el máximo estado de emotividad y cada quien mide el efecto de un resultado.

Pero en el de esta Final se mandaron. No vieron las cosas bonitas que tuvo el juego, se estancaron si los cambios son para ganar o no. Se les olvidó que el juego dura 180 minutos y que la carga de trabajo en la Liguilla es estrepitosa e imposible de recuperar.

Dicen que hay una máquina que es un invento de lujo para el cansancio: te metes en ella y durante muy pocos minutos, 3 o 4, te bajan la temperatura a muchos grados centígrados y se te va el cansancio, moretones, golpes y quedas como nuevo.

Ignoro si Pumas la tiene y la usa, pero me queda claro que Tigres no la usó porque el cansancio de Sobis, Dueñas y Jürgen obligó a esos cambios que tanto critican, pero no podían más. Hasta para salir de la cancha arrastraban las piernas.

¡Era necesario cambiarlos!

Ah, pero ¿por qué no meter a Guerrón o Damián o hasta Lugo? Es simple, primero hay que buscar no perder y no poner en riesgo lo que te queda de partido.

Al Gringo se le fue una pelota hacia el saque de banda y de ahí sale el gol que empata. Pero El Gringo tenía más piernas que Guerrón, sin la técnica del ecuatoriano, y eso no lo puedes prever porque eres un simple técnico de futbol, no adivino.

Pero les dolió en el alma. Ahora les duele que Tigres invierta en jugadores y que las inversiones de Tigres son demasiado para el futbol de México.

¿No queríamos eso? Todo vale por un campeonato. Todo.

Y como dijo aquél: "Hasta un beso cariñoso en la boca".


donrobert@multimedios.com