Apuntes bajo cero

Si, si es como el clima en PyeongChang

Cuando supe que venía a cubrir estos Juegos Olímpicos me emocioné muchísimo, lo primero que pasó por mi cabeza fue el tema del frío, ya había escuchado mucho al respecto, pero tenía que investigarlo por mi misma, todo lo que veía, escuchaba y leía no era muy alentador. Soy originaria de Monterrey, así es que sé muy bien lo que significa mucho, pero mucho calor, en cuanto al frío sí tenía referencias de viajes, pero nunca con temperaturas de 20 grados bajo cero, con la famosa “sensación térmica” de 29 grados bajo cero, y lo pongo entre comillas porque en realidad esa es la que cuenta, la sensación térmica que finalmente tiene que ver con el viento, la humedad y otras condiciones que son las que tus huesos y tu cuerpo en general registra.

Primer tema, la ropa, tenía que venir con lo mejor de lo mejor, pensando en que la única manera de hacer un muy buen trabajo era si físicamente podía realizarlo; ese punto quedó cerrado muy pronto, en la empresa en donde trabajo nos dieron la ropa con la tecnología más avanzada, botas, guantes, gorros, pantalones capa uno, capa dos, en fin de todo lo necesario y todavía un poco más.

El siguiente gran punto era mi alimentación, me preparé dos meses antes tomando vitamina C diario y algunos otros suplementos para llegar muy fuerte, además de traerme barras de proteína, nueces, pistaches, etc.

El siguiente paso ya tenía que ver con mi trabajo previo y durante los Juegos. Me apasiona tanto, pero tanto, lo que hago que en realidad tengo muy claro el qué, cómo, cuándo, dónde y por qué hacer lo que tengo que hacer.

Rumbo a PyeongChang, del vuelo ya ni les platico porque fue una cosa terrible, 16 horas volando y creo que me levanté de mi asiento unas 30 veces, soy la peor para vuelos tan largos.

Día uno en PyeongChang y yo ya no podía con el frío, mis manos entumidas, mis piernas adoloridas, me dolía la cabeza, todo se lo adjudiqué al famoso jet lag. Día dos y yo seguía con frío todo el tiempo, del día tres al cinco, más o menos igual. Luego llegaron los peores días de esta travesía, llegamos a una sensación térmica de 29 grados bajo cero. Cabe aclarar que una cosa es el centro de PyeongChang y otra muy diferente las montañas, estar ahí por más de 20-30 minutos consecutivos era una tortura, tuvimos ocasiones en que nos quedábamos hasta 2 o 3 horas.

Faltaban muchos días todavía así es que doble guante siempre puestos, warmers (almohadillas calientes en manos, pies, abdomen y espalda) cabeza siempre cubierta y resguardarme cada 30 minutos a como diera lugar. Cuidando muchísimo lo que comía, dormir lo suficiente y ahora sí mentalizándome con “un día a la vez”.

Hoy acaban los Juegos, mi cuerpo y mi mente se adaptaron, por un lado porque físicamente el cuerpo es sabio y lo hace solito poco a poco, pero por otro lado porque hice lo que tenía que hacer, cada día en la mañana, cada alimento, cada capa de ropa que me ponía, cada decisión que tomaba.

La vida es como el clima en PyeongChang, a veces no tienes muy claro que es lo viene al día siguiente, pero si te puedes preparar, esas son las herramientas de vida, hay quien tiene más, hay quien tiene menos, pero depende de cada uno de nosotros el desarrollarlas para tenerlas a la mano, cuando las necesitamos.

Gracias, MILENIO, por el espacio en estos Juegos Olímpicos. 

robertarodriguezlozano@hotmail.com

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Roberta Rodríguez es enviada especial de Claro Sports a los Juegos Olímpicos