El reto de comparar

Dos tipos raros

Son los jugadores de mayor calidad de las selecciones estadunidenses y mexicana. Con sus goles, Dempsey y Vela tendrán un rol principal para que sus equipos ganen la Copa Oro.

CLINT DEMPSEY

Nació el 9 de marzo de 1983, en Nacogdoches, Texas

Mide 1.85 metros

Ha jugado 114 partidos con la selección de Estados Unidos, anotando 43 goles.

Ha participado en 3 mundiales de futbol, 1 Copa Confederaciones y 4 Copas Oro.

 

CARLOS VELA

Nació el 1 de marzo de 1989, en Cancún, Quintana Roo.

Mide 1.77 metros

Ha jugado 40 partidos con la selección de México, anotando 11 goles.

Campeón de la Copa del Mundo Sub 17 Perú 2005.

Ha participado en 1 Mundial.

 

Un tipo raro y explosivo

En un rapto de furia desconocido en su carrera, Clint arrebató la libreta de anotaciones del árbitro que lo acababa de expulsar y se la rompió en su cara. El chiste le costó caro: fue suspendido dos años de la Copa de Estado Unidos, el torneo en el que se registró el incidente. Prueba de su carácter complicado, la siguiente vivencia plasmada en sus datos: se dedicó al futbol debido a su admiración por Diego Armando Maradona, pero cuando el argentino fue expulsado del Mundial de Estados Unidos por dar positivo de nandrolona, anunció que dejaba el futbol, pese a tener sólo 11 años de edad, y se negó a acudir a ver el juego entre Argentina y Bulgaria de ese Mundial.

 

Un tipo raro y sonriente

Nada ilustra mejor la personalidad de Carlos que su cifrada decisión de alejarse, de un día para otro, de la selección nacional. Nunca habló de forma abierta de las razones que lo llevaron a ello. Quizás aquella conferencia de prensa en la que un tanto a regañadientes explica que para él el futbol no lo es todo, sea el mejor testimonio de la actitud con la que se mantiene en este negocio. Una postura que todos concluyen en definir como extraña. No quiso ir al Mundial de Brasil  y el hecho no le pesó. Tan campante se dedicó a mirarlo y hasta a mandar mensajes de apoyo a los que dentro del equipo considera más amigos, como a Giovani dos Santos. Y todo con su sonrisa de siempre.

 

Goles más que palabras

A ambos los unifica el talento que muestran sobre el terreno de juego. Pero también una forma de ser un tanto especial, situada entre lo introvertido y lo caprichoso. Cuando mejor les va es cuando se dedican sólo a jugar, alejándose de los reproches. No son de hablar demasiado, ni en la cancha ni fuera, y hasta parece que el medio llega a fastidiarles.

 

Importantes y necesarios

Los dos poseen el toque para cambiar un partido. Clint y Carlos están acostumbrados a ser los jugadores de los que sus compañeros esperan lo que necesitan durante un partido. El estadounidense fue el hombre importante en el Fulham de Inglaterra y lo es ahora en el Seattle Sounders de la MLS. El mexicano sufrió para establecerse en un club y poder mostrar su talento, hasta que llegó a la Real Sociedad de la liga española. Pero la etiqueta de “niño prodigio” con la que llegó al Arsenal de Arsene Wenger, por poco le pasa factura, convirtiéndole en una eterna promesa. No ha podido regresar a uno de los grandes de Europa pero no parece preocuparle.

 

roberta.rodriguez@milenio.com

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