El reto de comparar

Cambio de rostro

Hoy se oficializa el relevo de mando en la Federación Mexicana de Futbol. La continuidad está garantizada, pero sí que habrá un cambio en los estilos.

JUSTINO COMPEÁN

Nació el 30 de junio de 1940

Licenciado en Administración por la Universidad Iberoamericana. Su carrera ha estado ligada siempre al sector privado. Su gran maestro fue Guillermo Cañedo, con quien trabajó en la organización del Mundial México 86 y posteriormente casi toda su vida en Televisa.

 

DECIO DE MARÍA

Nació el 31 de agosto de 1955

Economista egresado del ITAM, con maestría y doctorado. Formado en el Banco de México. Fue subsecretario de Comercio, encargado de la inversión extranjera durante la presidencia de Ernesto Zedillo. Secretario general de la OTI. Con experiencia en los campos público y privado.

 

El gran vendedor

La personalidad de Justino le dio pleno contenido a la presidencia de la FMF. Se trata de un hombre exigente y detallista, controlador y obsesivo, pero también sumamente extrovertido y accesible. Lo han definido como un gran seductor, al estilo de los mejores vendedores. Experto en comunicar y en hacerse dueño de la escena. Mediante alguna pregunta, a través de una broma, utilizando el elogio, pero siempre busca ponerse un paso al frente de sus interlocutores. Atento al diálogo, a la exposición del otro, no tiene problema en contar detalles de su vida personal y familiar y en interesarse en la de quienes platican con él. Con ello genera un vínculo de empatía que lo hace parecer auténtico. Muy trabajador y responsable, de empezar sus rutinas al amanecer, activo desde las 5 de la mañana. Siempre dispuesto a realizar los viajes más apresurados y cansados, si ello le garantizaba la firma de un buen contrato o el resolver alguna crisis desatada por los resultados de las selecciones. Pulcro y apropiado en su vestimenta e imagen, siempre a tono con la ocasión.

 

Suave, pero enérgico

Es firme y muy comprometido con los proyectos que encabeza. Nunca los deja tirados. Con sus subordinados, es de trato suave, pero enérgico. Con él no hay una segunda advertencia. Con la crítica periodística es tolerante y relajado. Puede bromear y reírse aún de las descalificaciones más duras que se escriban o digan de él. Es muy raro que se queje aunque se metan con aspectos personales. En las conferencias de prensa sí llega a exasperarse ante preguntas duras o repetitivas, pero aguanta… No le gusta el golf. Le encanta el futbol, verlo y hasta practicarlo. Fumador empedernido aunque con facilidad para tolerar la abstinencia que exige un largo viaje o una rueda de prensa.

 

De mecha corta

Justino se enciende en las discusiones con facilidad. Pero habitualmente controla esa explosividad y es tolerante a la crítica. Fácilmente puede hablar y decir: “Qué buena caricatura o qué buen artículo, pero me partiste la madre”. Observador en exceso, siempre atento a lo que se dice de él, aunque disfraza muy bien el punto dando a entender que no le importa tanto… Eso sí, no olvida a sus enemigos. Hacia sus subordinados es tan exigente como comprensivo. Regaña y advierte, pero da más de una oportunidad de equivocarse a todos. Amante del golf, que lo divierte, le plantea retos, pero al que también utiliza para socializar y resolver negocios.

 

El gran administrador

Decio asume la personalidad que el cargo que ocupa le exige. Absolutamente institucional, practicante convencido del bajo perfil. Es mucho más el brillante administrador y el líder de proyectos que un vendedor que se dé a la tarea de seducir y convencer a partir del “encanto” personal. Es mucho menos sociable que Justino, pero tan político y diplomático como él. Es más de escuchar que de ir por delante en una conversación. Cuando se trata de resolver, sin embargo, es firme, convencido de que representa al poder en el futbol mexicano. Intenta alejarse de las estridencias. Se relaciona muy bien con los diversos propietarios y directivos de equipos, con una agenda social muy activa dedicada también a las principales firmas de patrocinadores. En el aspecto físico su figura se asocia más con la de un intelectual o un profesor de posgrado o hasta con la de un científico que con la de un ejecutivo o empresario, pero él se siente cómodo con su bigote y pelo un poco largo. En su look, eso sí, no falta nunca ropa, calzado y accesorios de diseñadores exclusivos.

 

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