De oficio reportero

Los “ratones viejos” de la FMF

El espaldarazo a Juan Carlos Osorio es correcto, la razón está del lado de la Federación Mexicana de Futbol, lo trágico, inclusive, hubiera sido cortar la cabeza del colombiano con once partidos disputados al frente de la selección nacional. Hasta ahí, todo bien.

El gran problema, como siempre, son las formas, los mensajes ocultos y el inmenso terreno que la FMF, vía el cantisflesco discurso de Guillermo Cantú, dejó libre para la especulación y el fino y dañino arte de lucubrar.

En más de 40 minutos de bla, bla, y más bla hueco y sin sazón del secretario general de la FMF, JAMÁS se expuso un solo motivo, razón o cosa que se le pareciera para justificar el respaldo al trabajo de Osorio tras haber sufrido la vergüenza y humillación más grande de las últimas décadas para el futbol mexicano.

De verdad, hasta un vulgar “por nuestros güevos” bastaba y sobraba para cumplir con esa OBLIGACIÓN de dar sentido al espaldarazo para el trabajo del encanta bobos que ahora dirige al Tri.

Pero no, la FMF, como siempre, con ese gusto tan peculiar de hacerle a los “ratones viejos” (misteriosos y pen…) y hasta con un dejo de prepotencia, con un claro mensaje de “este es mi negocio, aquí mando y porque lo digo yo”, dejó al aire la sin razón, terreno bendito para seguir madreando a Osorio y al organismo. Insisto, el cese de Osorio hubiera sido precipitado, pero obvio que alguna cabeza tenía que rodar. El “aquí no pasó nada”, tras la goleada ante Chile no aplicaba en este caso y alguien tenía que pagar los platos rotos. Y no por saciar una sed de venganza, por darle carne a los buitres, sino, simple y llanamente, porque no se cumplió un objetivo, se fracasó, alguien no hizo bien su chamba y, como en toda empresa, tenía que ser sancionado.

Y tan trágico que no se haya dado una sola razón para sostener a Osorio como los aires festivos que inundan a algunos y que aseguran que, con este voto de confianza, ahora sí, el colombiano demostrará que es de elite mundial y no un charlatán endulza oídos.

Seamos serios: lo que le viene al Tri en su calendario es un caramelo, cosa fácil de superar en cancha y excelente para volver a deslumbrar ingenuos que con triunfos ante seleccionados bananeros ya ven a México como potencia mundial… hasta que llega un rival serio, de calidad, y te escupe en la cara tu mediocre realidad.

Osorio va a llevar al Tri a Rusia 2018. De eso no hay la mínima duda. Y hasta lo puede hacer de primer lugar del Hexagonal. La cosa es que, ya ahí, como siempre, no pasará absolutamente nada. Vendrán, entonces, los discursos huecos, y el regreso de los “ratones viejos”.   

ricardo.magallan@milenio.com

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