De oficio reportero

¿Un Mundial en México?, primero hay que comprarse calzones

Dicen las mamás: "primero, cómprate calzones". Frase matona que queda como anillo al dedo ahora que ya se hizo pública la intención de la Federación Mexicana de Futbol de postular a nuestro país como sede del Mundial 2026.

¿México está en condiciones de albergar un evento de esta magnitud? ¿Un Mundial de futbol es prioridad nacional en este momento y hasta en los años que vienen? Estaría de flojera enumerar los cientos, miles, de problemas que resolver que tiene nuestra nación antes de pensar en gastar un solo centavo en cristalizar el proyecto de la FMF.

En Colima 373 les ha bastado con tener dos, tres, cuatro estadios bonitos para sentirse respaldados y aventarse de cabeza al abismo con esta puntada de organizar un Mundial en nuestro país. Basta más que una mera intención, más que los recursos propios para poder concretar un proyecto de tal magnitud. Con puras ganitas y estadios chulos no basta.

O sea, está fácil: ¿México quiere un Mundial? Ok, venga, pero el respaldo económico del gobierno federal es vital para que esto se pueda llevar cabo.

En Francia, Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica, Brasil... en todas las Copa del Mundo la inversión gubernamental fue eje. Y en todas, en unas más que otras, hubo inconformidades y revueltas por parte de sectores de la población que no veían correcto desviar recursos a causas que nada tenían que ver con el bien social.

En casos como el de Sudáfrica, el Mundial fue un fracaso porque a la inmensa mayoría de la población de ese país le valía tres cornetas el Mundial y sus estadios bonitos. Ellos querían dinero para comer y subsistir. En las tribunas semipobladas de aquella Copa del Mundo, los aficionados locales eran muy pocos, un puñado.

La intención de la FMF hasta noble puede ser, y qué bueno. Pero no basta. De ahí no pasará si el gobierno federal no la respalda en este proyecto en su totalidad. Es verdad, el futbol resulta un aparador brillante para la clase política, pero también puede convertirse en tumba.

El gobierno mexicano, sea quien sea el que esté o vaya a estar sentado en la silla, debe meditar bien su decisión. En un país con más de 50 millones de pobres, el sentido común indica que hacen falta más aulas, oportunidades, empleos y alimentos que balones.

O sea, señores de la FMF, como dirían las mamás: "primero, cómprense calzones".


ricardo.magallan@milenio.com 
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