De oficio reportero

De oficio reportero

LO BUENO

1. Destituir a Osorio, no iba. Hubiera sido hasta radical. De la humillación deben derivarse dos necesidades: dejar de ver al colombiano como si fuera Hernán Cortés y, vital, cerrarle el pico.

2. La afición también debe aprender de esta derrota. Hay que dejar de ver el futbol como ciencia y asumirlo como lo que es, un simple juego. Así, la visión será menos trágica, más objetiva e inmune a los poetas charlatanes.

3. Rafael Márquez es tótem de la selección. Solo él tiene la jerarquía para pararse del banquillo al que había sido condenado para ordenar, gritar, mostrar la rabia que le faltaba al cobarde que tenía como técnico.

4. Jürgen Klinsmman, vapuleado por la prensa, ninguneado, madreado, con la soga al cuello, volvió a poner a Estados Unidos mejor colocado que el Tri y el lengua suelta que tiene como director técnico.

5. Sergio Pérez despertó a México con su podio, la hermosa imagen del triunfo, haciendo que lo vivido la noche anterior fuera una pesadilla, un lapsus horrible que se topó de frente con el orgullo de ver a un mexicano triunfar.

LO MALO

1. La gran moraleja de esta humillante historia: de lengua me como un taco.

2. Juan Carlos Osorio no es un revolucionario, mucho menos un Mesías, ni de cerca es el técnico indicado para estar al frente de la selección. Simple y sencillamente, es un encanta pendejos, un tipo que endulza oídos ingenuos.

3. ¿Rotación? ¿Inhibición? ¿Vértices? ¿Pragmatismo? ¡Bla, bla, bla, bla y más bla! Se requieren resultados. ¿De qué sirve un invicto en 10 partidos de baja calaña si en el primer duelo ante un rival de respeto te matan de un soplido?

4. Osorio cavó su tumba al sentar a Rafael Márquez. Rompió reglas no escritas al interior del Tri, faltó al respeto al mejor futbolista de la historia de nuestro país. La factura, cuando se la cobren, debe estar a la altura de esta bajeza.

5. Y no nos olvidemos de Decio de María. En su primer gran fracaso como presidente de la FMF, ni los bigotes asomó este personaje al que el poder le ha hecho daño. Su gestión ya quedará marcada por esta humillación.

ricardo.magallan@milenio.com

twitter@rmagallan77