De oficio reportero

De oficio reportero

LO BUENO

1. Hace mucho que no se veía a Pumas enarbolando el básico de la institución: la garra. El superlíder se roba la Liga con un equipo discreto, al que casi nadie le pronosticaba más allá de media tabla.

2. Se ve que Guillermo Vázquez ha aprendido de los trancazos que le ha dado el futbol. Hoy, en ese bajo perfil en el que siempre ha decidido manejarse, el timonel está conjugando madurez y efectividad.

3. Y si la Liga anda bien con Pumas de superlíder, mejor todavía que América ande en un nivel de esos que lo convierten en el rival con el que nadie se quiere topar en la Liguilla. Los de Coapa serán un hueso muy duro de roer.

4.Tuca Ferretti es un gran técnico. Hay que envidiar a los Tigres, de verdad. En sus formas podrá haber siempre división de opiniones, pero nadie le puede reprochar al brasileño por falta de calidad.

5. Quedó claro que Juan Carlos Osorio es un técnico astuto, amo de la labia. El marcador va 1-0 a favor del colombiano tras su presentación y ese discurso extenso y lleno de conceptos abstractos que convencieron a más de uno.

LO MALO

1. Ya lo había dicho: Romano debe olvidarse un poco del futbol, tomarse un año sabático. Le urge al argentino sacudirse el fracaso, la frustración antes de que pegue en otros aspectos de su vida.

2. Un equipo que aspira a pesar en Liguilla, a ganarse respeto, no puede dar los bandazos que ha tenido León esta temporada. Hay formas de perder, pero la manera en que lo hacen los Panzas Verdes lo hacen ver como cuadro frágil.

3. Tomás Boy es uno de esos folclóricos personajes que nuestro futbol debe tener a fuerza. Pero que un gana nada critique a un tipo que, cuando menos en su patria ha obtenido títulos, dejan al timonel celeste como una burla.

4. Mal que la llegada de Juan Carlos Osorio haya destapado la cloaca de los falsos Valdano, de los absurdos Menotti. Filósofos del futbol que llenan la pelota de saliva, de discursos extensos, pero huecos, de frases de Wikipedia.

5. Me cuentan que Decio de María ahora se dedica a reclamar a periodistas por ser críticos, qué poco queda de aquél directivo bonachón que convivía con los medios. Ojalá y no sea así. La soberbia enferma, mata a las buenas personas.

 

ricardo.magallan@milenio.com

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