De oficio reportero

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LO BUENO

1. Veracruz es el condimento más picante que tiene torneo. El equipo de Reinoso ha generado ese raro efecto de que, hasta los que no le van al tiburón, quieran ver sus partidos. Show garantizado.

2. En las filas jarochas, tan paupérrimas por tantos años, hoy hay jugadores que tienen todos los tamaños para jugar en cualquiera de los llamados “grandes”. Furch, Villalba, Peñalba son algunos de los cracks que deben dar ese paso.

3. Actuaciones como ante León, así de contundentes serán los golpes de autoridad que Antonio Mohamed debe seguir dando para respaldar la esperanza de la afición de Rayados de que, ahora sí, su equipo regresará al protagonismo.

4. A Roque Santacruz se le ve a kilómetros que es un futbolista diferente, se le nota el césped recorrido por el mundo entero. Quién sabe si sobre él deba recaer toda la responsabilidad en Cruz Azul, pero no le tiemblan las piernas.

5. El momento de gracia del Guadalajara, en una de esas, no solo lo salva del descenso, lo cual es inminente, sino que hasta la cocina se anda metiendo y califica a la Liguilla. ¿Para qué le alcance? Quién sabe, pero animará la fiesta.

LO MALO

1. Si se quiere salvar, Puebla no puede tener temple de gelatina a la hora de definir. Ya no hay margen de error, o los de La Franja aprietan la quijada o el Ascenso MX será la próxima parada.

2. Haciendo un símil musical, lo de Gustavo Matosas es como la estrella de la feria de pueblo, el que reventaba los palenques, que no puede con el Auditorio Nacional. La fórmula del charrúa está siendo obsoleta en el América.

3. Hay que ser cara dura para atreverse a hacer lo que hizo Santos, vía Izquierdos, para quejarse del arbitraje. Vil manera de querer desviar la atención del real problema: ineficacia, la de todo el grupo, para sacar al club del atolladero.

4. ¿Hasta dónde la paciencia deja de ser sana? La directiva del León ha dejado pasar mucho tiempo y la mejoría no llega con Pizzi en el timón. La temporada se está yendo al carajo. Y nadie dice nada en el conjunto esmeralda.

5. Otra vez los Leones Negros insisten en calentar la lucha por no descender. Los universitarios no dan ese paso fuerte que los salve de una vez por todas de la quema y, por el contrario, le juegan al filo de la cuchilla.

 

ricardo.magallan@milenio.com

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