De oficio reportero

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LO BUENO

1. Las críticas y ataques al Tuca pierden validez cuando se cotejan con los números que te demuestran una efectividad arrolladora. El timonel va por la séptima Final de su carrera. Ahí nomás.

2. Y qué decir de Antonio Mohamed. Inmerso en el huracán, el Turco presenta mejores credenciales ya que varios de esos ruquillos que siempre aparecen montados en el carrusel de buitres tras un banquillo.

3. La mejor decisión de Mohamed: dejar hablar de problemas extra cancha, de su permanencia en América, en esta semana previa a la Final. Demuestra temple, pero sobre todo, responsabilidad para la causa a la que se debe.

4. Al futbol mexicano siempre le vendrá bien que uno de los grandes esté en la Final. Y si es el América, mejor. El gran villano, el tirano. Sólo los de Coapa pueden jugar ese papel en nuestro país.

5. También que Tigres sea finalista es de agradecer. La mejor afición, la más pasional de una ciudad que respira futbol, que lo ama intensamente. El equipo regio no será uno de esos rivales que pasan inadvertidos para la historia.

LO MALO

1. Preocupa la falta de gol de Tigres. Un triunfo en el global hubiera aportado más a la justicia deportiva y no imponer el reglamento. Reglas son reglas, pero que se opaca el pase, también lo es.

2. La manera en que se desinfló Monterrey en la semifinal no es de un equipo de jerarquía. A los Rayados les dio miedo el amarillo, se redujeron a cenizas y temblaron ante uno de los grandes. Fue más que notorio en la cancha.

3. La impotencia jamás justificará la inconsciencia. Toluca acabó la campaña muy lejano a esa línea pulcra que había mantenido a lo largo de la temporada: tirando patadas, siendo violento, con el poder de la decisión en el hígado.

4. Queda la sensación de que al América le falta un matón de área. Y eso ante un equipo tan sólido en defensiva, tan pulcro en errores en su zona baja como Tigres, podría ser factor en el marcador.

5. Y a propósito de la Final de Ascenso MX: Por favor, no confundamos, que la pasión no nos ciegue. Un partidazo es muy distinto a un partido jugado con hartas ganitas, pero plagado de un mar de errores.

 

 

ricardo.magallan@milenio.com

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