De oficio reportero

De oficio reportero

LO BUENO

1. Que el América siga con vida en la Liguilla tiene su cuota de beneficio: el interés nacional continuará, la fiesta grande no se morirá en la atención de unos cuantos. El villano siempre hará falta.

2. El drama sigue siendo el factor común del avance de Tigres. Los del Tuca cumplieron con lo que el papel, que lo colocaba por encima de su rival, dictaba. Las formas ya serán tema de discusión; los fondos, no.

3. Con todo y lo complicado que le fue echar a Jaguares, Toluca es el equipo que más credenciales muestra de los que quedan con vida para hacerse de la corona. En un torneo de bipolaridades, los Diablos han mantenido la línea.

4. Hace seis meses nadie hubiera pensado en que Jaguares iba a poner a temblar a los grandes. Lo que sigue debe ser continuidad, si se desmantela sería regresar a este club a las penumbras de siempre.

5. Pues Monterrey es el caballo negro. Y lo que venga, cuidado, porque ya enfilados los dirigidos por Carlos Barra pueden echar a cualquiera. El que crea que América ya está en la final, comete un error mayúsculo.

LO MALO

1. La polémica de cada seis meses: calificar con el reglamento bajo el brazo no es motivo de orgullo, mucho menos alentador de la fanfarronería. Los americanistas deben bajarle a su soberbia.

2. En 180 minutos, no hubo uno solo de ellos que las Águilas le pasaran por encima a Pumas, prueba de que los números no siempre muestran la realidad. ¿A poco América jugó como superlíder, como el mejor equipo del torneo?

3. Aquellos de Pumas que escuden la eliminación de su equipo con el vano “con lo que había, se hizo mucho” sólo ensalzan la mediocridad que ha invadido y mandado en el club universitario en los últimos años.

4. Se le va otra temporada al Pachuca sin poder trascender. Urge algo que le de autoridad al club hidalguense para volver a creer en él y sacarlo del costal de los “no pasa nada”, de las veletitas.

5. ¿Cómo explicar lo del Atlas? Lo de los Zorros es una novela dramática, de raíces oscuras, de esas historias que hasta duelen al contarlas. Un año más sin título, un año más con la vergonzosa etiqueta de “la eterna promesa”.

 

ricardo.magallan@milenio.com

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