De oficio reportero

De oficio reportero

LO BUENO

1. Érick Torres demostró que lejos de estar arrumbado, la MLS le sirvió para regresarle seriedad a su carrera y dar visos de que puede ser solución para una selección a la que los goles le cuestan.

2. Luis Gerardo Venegas es de lo rescatable que arrojó los dos partidos moleros del Tri. El del Atlas, como ha sido su carrera, es guerrero, no crack. Si Miguel Herrera busca riñones, pierna fuerte, ya sabe dónde la puede encontrar.

3. Javier Hernández trae ganas. Si con eso le alcanzará para ser titular en el Real Madrid, nadie lo sabe, pero es un avance el que ya no se vea a ese hombre fastidiado, que nos regaló el Manchester United en últimas apariciones.

4. Es un súper gesto el de Miguel Herrera al colocar Guillermo Ochoa como titular en uno de los partidos del Tri. Al guardameta le era imperativo un espaldarazo así, de donde viniera.

5. La afición es la que se vuelve a sacar diez. Sin importar los rivales de poca monta, ahí estuvieron haciendo su papel, apoyando por puro gusto, ajenos a la saciedad mercantil y cochinona de la FMF.

LO MALO

1. Si de por sí no hay razón válida para sostener partidos como el de ayer, convertir el encuentro en lucha libre, ya es un exceso. Se sabía que no habría futbol, pero tampoco abusar de la rudeza.

2. Trabajos como el de Joel Aguilar en el México-Panamá hacen que los árbitros mexicanos se vean como figuras. El arbitraje centroamericano es una porquería, un peligro para los jugadores que son víctimas de su incapacidad.

3. Alguien debe de llamarle la atención a Santiago Baños. Alguien que no sea Miguel Herrera, porque el técnico solapa a su auxiliar en esos aires prepotentes que lo han llevado varias veces a encararse con miembros del banquillo rival.

4. Partidos como el de Panamá son un riesgo innecesario para la imagen del Tri. El sabor que dejó el cuadro nacional no es agradable, no había por qué darle un rayón a la confianza de la gente.

5. Miguel Herrera debe ser honesto y guardar dimensiones a la hora de hablar de triunfos tan insignificantes como los obtenidos de semana. Echar tanta campana al vuelo puede ser convertirse en una cortina de humo que a nadie sirve.

 

ricardo.magallan@milenio.com

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