De oficio reportero

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LO BUENO

1. Decía José Antonio Roca: “Los enanos nunca van a crecer”. Mentira. Los enanos han crecido mucho. Son los gigantes los que no han dejado de dar pasos al frente para hacer las diferencias contundentes.

2. Louis van Gaal dio una bofetada a aquellos detractores del futbol que dicen que esto de las patadas es un deporte para idiotas. Nada tan sesudo y estratégico como el cambio de portero para la serie de penales. Sorprendió al mundo.

3. Costa Rica debe superar el dolor fugazmente para darle paso al tremendo orgullo. Es verdad que lo más complicado viene ahora, dar continuidad al éxito parta no quedarse sólo como un bonito recuerdo, pero efímero.

4. Ya será a criterio personal seguir calificando a la Concacaf como “zona bananera”. La verdad es que, tras Brasil 2014, hay que pensarlo dos veces. Animadores, protagonistas del certamen fueron los de esta confederación.

5. El mundo conoció a Keylor Navas… y a Guillermo Ochoa y a Tim Horward. Los porteros de la Concacaf se vistieron de héroes. Y todos merecen que el reflector grande, el de las figuras a nivel mundial, los voltee a ver.

LO MALO

1. Argentina sigue ganado con la pura camiseta. Tal y como lo indica la historia. Pero los futbolistas que representan hoy a la albiceleste está blasfemando contra los principios de este excelso balompié.

2. Lastima ver a Luiz Felipe Scolari y a Alejandro Sabella rogar por el fin del partido, pidiendo la hora. Estampas contundentes de en lo que hoy están convertidos los monstruos del balompié mundial. De lágrima.

3. Querer justificar la entrada de Camilo Zúñiga sobre Neymar calificándola como una “jugada viril”, es como aplaudir una cuchillada por la espalda. Nunca el futbol debe dar espacio a los carniceros. Y menos en detrimento de los artistas.

4. El plan maestro de la FIFA para que Brasil y Argentina se topen en la Final del Mundial sigue adelante a pesar de los esfuerzos titánicos de algunos rebeldes de la chiquillada. El espíritu rebelde deberá quedar para mejor ocasión.

5. Miguel Herrera ha dado 3 mil 458 entrevistas desde su regreso del Mundial y en ninguna se ha notado un dejo de autocrítica y sí un salpicadero de culpas sin ton ni son. La soberbia es pecado recurrente del que se sienta en esa silla.

 

ricardo.magallan@milenio.com

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