De oficio reportero

Hirving Lozano nos llevará al quinto partido, no Osorio

Atrévase, crea en Hirving Lozano como el hombre que podría llevar a México al mentado y añorado quinto partido en el Mundial.

Hemos pasado un proceso mundialista polarizado, de división entre la familia futbolística entre los enardecidos críticos de Juan Carlos Osorio y sus paleros rosas que se han dejado embelesar por la labia y el arte de los circulitos y los tachecitos sobre un pizarrón.

Pero, sin importar el bando al que pertenezca, hay extremismo, no existen las medias tintas, los términos medios, los quizá. La opinión sobre Osorio es radical: fracaso total o la gloria eterna.

Y en esas anda el medio nacional mientras hay un chavito diminuto en tamaño, pero supremo en cualidades que, creo yo, es sobre quien realmente se cargan todas las esperanzas de que el Tri pueda trascender en Rusia 2018. Y ese, justamente, es Lozano.

Hoy los comerciales nos dicen que Chícharo, Ochoa, bueno, hasta Tecatito Corona o Jonathan dos Santos son las figuras del grupo de Osorio, las llamadas a llevar sobre sus hombros el futuro de la selección. Mera percepción comercial.

No hay en este momento un futbolista mexicano que pase por mejor momento que Hirving Lozano. ¡NINGUNO!

El título conseguido el pasado fin de semana con el PSV en Holanda, encontrarse en la parte alta de la tabla de goleadores de aquella Liga son éxitos sonantes, tangibles, forjados con esfuerzo, muy contrarios a los castillos formados en el aire por Juan Carlos Osorio.

Unas frías estadísticas, conseguidas en grueso en partidos de clase D, molerones, son la defensa de un timonel que, de glorias, sobran los dedos de una mano para contárselas.

Así que creamos en Hirving Lozano, en su desequilibrio, en ese descaro tan suyo, pero tan nuestro, que evoca justo a ese futbolista vago que todos soñamos ser en el barrio.

Es más, ya no lo llamen Chucky, sino SEÑOR Hirving Lozano.  

ricardo.magallan@milenio.com

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