De oficio reportero

Nada cambiará

Es iluso pensar que la operación de la FIFA va a cambiar con la llegada de Infantino a la presidencia. Maestro de ceremonias, chalán de Platini, Infantino se acomodaba donde lo pusieran, fiel peón... las cosas no cambiarán. O sea, el suizo es el títere al que manejarán desde detrás de bambalinas los mismos mafiosos, esos que hoy tienen la pelota más sucia que nunca en su historia.

Pero el peón ahora deberá ser también conciliador, sentarse a negociar con Estados Unidos, el gran justiciero que destapó la cloaca. Infantino tendrá que usar toda esa gracia que ha mostrado para tejer puentes de amistad con aquellos países que hoy ven en la FIFA a su peor enemigo.


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