De oficio reportero

González Iñárritu, el apaga fuegos


En la política, le dirían chapulín a Héctor González Iñárritu por esa peculiar habilidad de ir saltando de puesto en la Federación Mexicana de Futbol a través de los años con más sinsabores que éxitos en lo deportivo.

Pero para la FMF Héctor es uno de sus mejores peones a la hora de apagar fuegos, de llegar a meter calma a escenarios donde la tensión reina, como la Comisión de Arbitraje o las selecciones nacionales. Cuando la Comisión de Arbitraje era un polvorín (lo sigue siendo) con una risotada como presidente en la persona de Aarón Padilla, ahí fue colocado estratégicamente González Iñárritu. En un puesto discreto en el organigrama, pero vital en la operación. Él era quien mandaba, así de claro.

No fueron pocas las veces en que Héctor evidenció su autoridad sobre la de Aarón Padilla en eventos públicos cuando, literal, le arrebataba el micrófono para tomar la palabra él y encarar en momentos de tensión para la burla que era el presidente de la comisión.

Al interior, Héctor metió en cintura a los silbantes, les impuso lineamientos más exigentes a cumplir y eliminó rebeldías con mano dura. Algo parecido sucedió cuando llegó a la dirección de las selecciones nacionales. Empleados de la FMF, y más específicamente los que laboran en el CAR, comentaban en el anonimato las formas tiranas con las que este directivo solía manejarse. Exigente, mandón, para algunos hasta prepotente, González Iñárritu sostenía así una doble cara: amable y hasta apapachador con los medios, agrio y duro con sus subordinados.

Ahí queda su gestión, en la medianía: cumplió y cambió varios aspectos, pero otros, la gran mayoría, continuaron igual o peor, como la explotación de la imagen del técnico nacional. Hoy, González Iñárritu es requerido otra vez por la FMF para apagar el fuego en la Comisión de Arbitraje. Su designación, es una jugada de maestro, digna de estratega, por parte de Decio de María para restarle fuerza a Edgardo Codesal, quien ya había hecho del organismo, otra vez, su reino.

Ahí va González Iñárritu a quitarle del camino un problema a la FMF, a Decio. Es lo que mejor sabe hacer, apagar fuegos.

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