Con descaro

Tigres, un costal de mañas

El octavo lugar que obtuvo tras disputarse la fase regular de la temporada le otorga a Tigres una posición ideal: la de la víctima. Y más tratándose del rival del América, el soberbio y petulante superlíder, el villano, el mejor en todo y hasta salvador del futbol mexicano.

Pero ¿por qué ser víctima es una ventaja para Tigres? Simple: las presiones son para el de enfrente. Punto. Todo mundo espera ver como el América despedaza va los universitarios, sería lo que la lógica impone. Nadie espera ya nada de el equipo de Ricardo Ferreti, así de fácil.

Sin embargo, la realidad es que Tigres es un verdadero costal de mañas, un equipo de viejos lobos de mar, empezando por su técnico, que conocen la liguilla como la palma de su mano y que son expertos en eso de las series a matar o morir.

Los viejos Tigres, hoy ninguneados, cuenta, junto con Santos, con la plantilla más experimentada de la liguilla del Apertura 2013. Jugadores curtidos, probados a cualquier situación extrema, con hielo en los nervios, en los botines y el cerebro, pero letales como francotirador a la hora que se decide a agredir.

Ricardo Ferreti es el timonel con más césped recorrido de los ocho que participarán en esta liguilla, y eso, de verdad, que sí pesa, puede terminar por ser factor. El Tuca es meticuloso y su historia en esta fase es la de un timonel que le gusta devorar a su rival lentamente, provocándole agonía larga y dolorosa, frío.

Tigres puede frenar al América, truncarle su sueño del bicampeonato, dejar a Miguel Herrera con la frustración de irse a la selección nacional con un título más en su vitrina y, de paso, bajar de la nube al americanismo que hoy se adjudicado capacidades casi divinas.

El que quiera ver a Tigres como la pobre víctima, está bien. Al final, no dejan de ser un costal lleno de mañas.

Twitter@rmagallan77