Recomendación del experto

El dolor en la carrera


Algunas personas manifiestan no considerarse aptas para correr porque a los pocos metros de iniciar el esfuerzo enfrentan sofocamiento, taquicardia y dolor físico; este cuadro de síntomas se vuelve atemorizante para el primerizo, ante la inminente amenaza de sucumbir en el intento. Sin embargo, tanto el entrenamiento físico como el psicológico, pueden cambiar esta situación.

Con mucha frecuencia los corredores son cuestionados con asombro acerca de su capacidad para correr tanto sin cansarse, dando por hecho que es así, que no enfrentan cansancio, ni dolor, y eso es falso.

El corredor habitual ha aprendido a generar estrategias para enfrentar las dificultades de la carrera; al iniciar la prueba ya se ha llevado a cabo un proceso preparativo y se empieza con un plan de dosificación de energía, de acuerdo con las dificultades del camino.

Aquí la cuestión no es la ausencia del dolor, sino cómo se enfrenta y qué se hace con él, ya que al presentarse, la idea que domina la mente es la de detenernos, porque pensamos que de no ser así, el dolor crecerá, pero esto no necesariamente es cierto.

Bajando la velocidad podemos darnos un respiro para retomar el control de la situación, enfocándonos en los motivos que nos llevaron a correr. Lo importante es no desesperarse, correr un kilómetro a la vez y sin pensar en la enorme distancia que falta para llegar a la meta.

El principal obstáculo en cualquier situación es el miedo al dolor, que tiene un efecto paralizante porque nos lleva a pensar que de continuar, la molestia será mayor; sin embargo, si lo controlamos, nuestro organismo responderá, lo cual aumentará la confianza, esto se convierte en un factor liberador que nos permite reconocer lo que somos capaces de hacer, una evidencia que somos más fuertes de lo que creemos.

PSIC. GABRIEL ISRAEL RAMÍREZ VEGA
 girv76@gmail.com