Recomendación del experto

Correr, una jornada hacia el cambio

Correr nos cambia física, mental y emocionalmente casi sin darnos cuenta. Cada carrera es una experiencia que nos lleva a una meta de libertad. Nos libera de los altos niveles de estrés, estados depresivos, ansiedad y hasta del aburrimiento y la monotonía. Día a día, el correr aunado a la constancia y disciplina nos va revelando cómo nuestro cuerpo se va transformando, pero sobre todo, nuestra mente.

El running es algo que nos permite adquirir herramientas mentales, físicas y emocionales que nos ayudan a enfrentar la vida.

 Correr ayuda a nuestro cerebro a liberar bioquímicos dentro de los cuales hay uno que es muy importante: la BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro). La BDNF es una sustancia esencial para la formación del sistema nervioso que fomenta la capacidad plástica del cerebro para que este se adapte mejor a distintas situaciones y circunstancias.

Al correr de forma constante nuestros niveles de BDNF aumentan a la par de nuestra capacidad de aprendizaje. Así mismo se genera una liberación de endorfinas, que son neurotransmisores que nos ayudan a reducir el dolor provocado por correr ciertas distancias, permitiéndonos terminar un trote o carrera con una mente más clara y despejada. Esta es una de las razones por las cuales correr se vuelve un estilo de vida, aunque al principio sintamos más obstáculos y dolencias que beneficios.

Las experiencias que el correr nos regala son aprendizajes que podemos aplicar a la vida. El hecho de levantarnos más temprano para correr ya nos pone de pie para encarar el día de otra manera, nos da más energía y motivación para resolver situaciones, emprender proyectos o simplemente pasar un día en familia. El sentimiento de satisfacción por los logros alcanzados va fortaleciendo nuestra autoestima y, con ello, muchas de nuestras actividades cotidianas se ven afectadas de forma positiva. La resistencia, fortaleza, fuerza y agilidad que adquirimos no son solo físicas, también son mentales y emocionales.

Correr nos regala cientos de oportunidades para construirnos o reconstruirnos mejor para nuestra sociedad, comunidad, nuestra familia y a estar bien con nosotros mismos.

Correr distancias largas, como el maratón, es una muy buena experiencia (si ya lo has hecho, sabes de qué se trata), pero si apenas comienzas a correr no dejes que las distancias largas te desanimen. Recuerda que no siempre se trata de ser corredor de muchos kilómetros para obtener todos los beneficios de este deporte. Tal vez en un futuro te fijes como meta correr mayores distancias, sin embargo, como señala el escritor Haruki Marukami: “lo importante es ir superándose aunque sea solo un poco con respecto del día anterior, porque si hay un contrincante al que debes vencer… ese no es otro que el tú de ayer”.

MYRIAM HUDSON
Psicóloga/Sicoterapueta

myhudson316@gmail.com