Contragolpe

Recreación a través de la natación

Algunos especialistas han descubierto que la “natación como actividad deportiva de rendimiento ha tenido durante muchos años un carácter elitista, de búsqueda de rendimientos competitivos desde edades infantiles. Las necesidades de grandes grupos poblacionales han posibilitado su incorporación masiva en varios países, como un medio para mejorar estilos de vida de la sociedad. Investigaciones científicas han demostrado los beneficios de la práctica de la natación en el desarrollo psicológico, biológico y social de las personas, incluso, sin propósitos competitivos. Las características del medio acuático, garantizan mejoras en órganos y sistemas, en la prevención y curación de enfermedades respiratorias y articulares, mantenimiento del peso corporal, etc. garantizan el pleno disfrute del tiempo libre de poblaciones de diferentes edades y posibilitan mejoras en su calidad de vida”. Entonces nadar es una intensa búsqueda de placer, diversión y satisfacción. Lo anterior viene a cuento porque durante la celebración del IV Festival de Aguas Abiertas ABH me llamó la atención el júbilo con que muchos participantes mostraron al final del recorrido de tres kilómetros. Su alegría fue indescriptible. Lo más, personas de la tercera edad. Cruzar la Laguna Encantada de Santa María del Oro, Nayarit no es una proeza menor,  requiere de preparación y constante disciplina. Hay que nadar horas y horas como entrenamiento en espacios cerrados. Si bien, el evento convoca sin distingo de nivel competitivo la realidad de las cosas es que se convierte en un atractivo para nadadores profesionales. Una prueba de ello fue la gran demostración que nos ofrecieron los nadadores de la Universidad de Guadalajara Alfredo Villa y José Partida. Para esta ocasión participaron más 650 tritones, una cifra récord para este tipo de competencias en Santa María del Oro. Repito, pero lo que más llama la atención es la participación de los nadadores recreativos. Aquellos que participan por el gusto y la motivación de cruzar la Laguna. Los profesionales compiten contra ellos mismos, para tratar de mejorar sus tiempos. En ese sentido me conmovió ver a personas con capacidades diferentes, a niños y niñas de talla grande, adultos mayores de todas las tallas hacer un esfuerzo impresionante. Muchos de ellos llegaron agotados, deshidratados pero con la enorme satisfacción de la misión cumplida. Al llegar a la meta una señora de sesenta años me comentó que se sentía satisfecha de haber terminado la competencia por dos cosas: la primera porque “quería demostrarme a mí misma que puedo y que las horas de trabajo en la alberca no son tiempos perdidos y la segunda el reto y la seducción que representa nadar en una laguna que no tiene fondo”.

delacruzraul@hotmail.com