Contragolpe

Un minuto de silencio, murió un campeón

Fue una muerte prematura porque todavía tenían una vida por delante. Javier Chatito Jáuregui murió en la plenitud. Lo conocí de tiempo y fue una persona carácter fuerte dentro y fuera del ring. Siempre mesurado, jamás dio cuenta de escándalos públicos a pesar de las calumnias salidas del gimnasio donde entrenaba. En ocasión de las mismas, le pregunté: “Javier sabes lo que dicen de ti por ahí, y sin embargo, aceptas que te usen como símbolo de campeón”. Con entereza me dijo: “sí y sé lo quién dice, pero nunca me lo ha dicho de frente porque es un cobarde”. Ni te lo dirá, le comenté. Muchas veces platicamos de boxeo y de prospectos. Como manager se transformaba aunque final siempre guardó compostura. Cuando me informaron de su recaída me resistí a asimilarlo. Independientemente de que si estaba haciendo guantes con el Canelo Álvarez, me informaron, quienes se dedican al boxeo saben de los riesgos que se corren y el Chatito corría bastantes. Todavía en enero de este año, realizó una pelea profesional en el estado de Hidalgo. En su tiempo se lo dije, que prolongó demasiado el retiro del ring. Siempre me contestó que “me siento bien, no estoy golpeado”. Pero a la luz de los acontecimientos, resultó con severas secuelas de tantas y tantas batallas. Javier Jáuregui fue campeón en la división de los ligeros de la FIB al vencer por KOT en 11 episodios al norteamericano Lea Vander Johnson, el 22 de noviembre de 2003 en el Olimpic Auditorium de Los Ángeles. Título que perdió enseguida contra Julio Díaz en el lejano junio del 2004. Continuó a pesar de que su carrera había terminado hasta que el ruso Ruslan Provodnikov le propinó una tremenda paliza en febrero del 2010 en San Diego. En el esplendor de su carrera enfrentó al brasileño Acelino Fleitas por el campeonato mundial superpluma de la OMB y lo perdió por nocaut en el primer round en Sao Paulo Brasil. Nunca volvió a ser el mismo boxeador a pesar de haber conquistado el título de una organización patito. Su muerte demanda una reflexión en torno a las condiciones de los gimnasios; precisa de una regulación de las autoridades de salud. En un deporte de alto riesgo por consecuencia se deben tomar obligadas precauciones como contar con servicios médicos; supervisar la higiene de los inmuebles porque hay algunos que son auténticos cuchitriles. Veo con frecuencia al Secretario de Salud, Dr. Jaime Agustín González, en lo sucesivo hablaré sobre el tema. Descanse en paz Javier Chatito Jáuregui, pronta resignación para sus familiares y amigos.

delacruzraul@hotmail.com