Contragolpe

A grandes males, grandes remedios

Mientras que el cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, aboga por el rescate de los valores familiares, miles de voces apuestan por una reforma educativa que nos permita regresar a las normas más elementales de civismo. Van junto con pegado, desde mi percepción. Tengo la plena seguridad que el rescate de esos valores educativos nos haría mejores ciudadanos, hijos y padres de familia, mejores compañeros de trabajo, etc. En la actualidad se perdió el respeto por nuestros semejantes, por nuestros símbolos patrios. Recuerdo que antes era un sacrilegio no guardar silencio mientras se entonaba el himno nacional, era una obligación ponerse de pie ante la bandera nacional. Hay excepciones que confirman la regla. Todo lo anterior viene a cuento por los acontecimientos suscitados en el estadio Jalisco durante el partido Atlas vs Chivas donde se han buscado infinidad de culpables. Ante tal hecho tenemos que remontarnos a las profundidades de la educación formal y familiar. Una sociedad en permanente contradicción genera engendros sociales como los que observamos en las gradas del Jalisco. Hasta el momento resulta difícil digerir con lógica el comportamiento de los barristas rojiblancos. Diría Jung son producto de una sociedad convulsionada por el mercantilismo y el consumismo exacerbado o en su efecto, son los marginados que buscan la legitimización que les niega la vida durante la semana. Inmersos en la masa y cobijados por el anonimato, les motiva atentar con las figuras de autoridad porque saben de la vulnerabilidad de las instancias judiciales. En una multitud, se borran las adquisiciones individuales y desaparece la personalidad de quienes la integran. De ahí su repentina transformación. Dentro de una multitud, todo sentimiento y todo acto son contagiosos, hasta el punto de que el individuo sacrifica muy fácilmente su interés personal por el interés colectivo, actitud contraria a su naturaleza y de la que el hombre sólo se hace susceptible cuando forma parte de una multitud. Por ese contagio se han desencadenado grandes tragedias, ejemplos son muchos y sería ocioso mencionarlos. Dice un dicho popular que para grandes males, grandes remedios. Hay un opinión generalizada que las Barras son más nocivas que positivas. Por lo tanto, habrá que eliminarlas, no tienen razón de ser porque son grupos que nada tienen qué ver con la idiosincrasia del mexicano. Son varios equipos que no adoptaron este esquema de animación y no ha pasado absolutamente nada. Leones Negros no tiene, y ni tendrá y jamás ha tenido problemas. No hay que controlarlos como me dijo un comandante. Hay que eliminarlos. Muerto el perro se acaba la rabia.

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