Contragolpe

¡De qué se ofenden!

Me sorprende la importancia que se le da a lo que no tiene importancia en el ámbito futbolístico. Totalmente convencido de que el futbolista es lo más relevante en ese deporte; ni lo directivos ni los entrenadores tienen tanta relevancia, mucho menos los comunicadores. Por eso me extrañó la gran cobertura, así con esas palabras, la gran cobertura que le dieron a la sarta de pendejadas de un comentarista argentino sobre el futbol mexicano. No dijo absolutamente nada nuevo. En todo caso lo más ofendidos deberían ser los equipos y promotores argentinos con quienes muchos directivos mexicanos realizan jugosos negocios. Para nadie es secreto que su principal mercado es el balompié nacional. Y ellos, no dijeron nada porque si le mueven a la “cagada”, según las palabras del mentado comunicador, muchos pero muchos saldrían embarrados. Y lo que más me extraña es que los medios convencionales de Argentina poco o nada hablaron del caso están más preocupados por las declaraciones de Walter Gargano, jugador uruguayo, quien había insinuado que Antonio Mohamed, técnico del Monterrey, les pedía dinero por asegurar la titularidad a varios jugadores. “El entrenador se portó muy mal. Algunos entrenadores ofician de representantes y se quedan con la torta, no me gusta que me toquen mi dinero”, comentó Gargano. En respuesta Mohamed respondió que acudirá a los tribunales: “Si tiene las pruebas, la capacidad y los motivos para comprobarlo, lo tendrá que comprobar y vamos a ir hasta la última instancia para que esto se aclare. Llevo 24 años en México y mi honestidad está en juego por un jugador que me ensucia por una decisión deportiva”, acotó el argentino. Tampoco, tampoco es para tanto. Durante muchos años diversos jugadores nos han confiado, en lo cortito, que “X” o “Y” entrenador les pide dinero por jugar, sobre todo, en la recta final de los torneos. Muchos jugadores lo han padecido pero ninguno ha tenido los pantalones para denunciarlo. Recuerdo que en alguna ocasión un jugador que venía, precisamente de Argentina, con grandes cartas de presentación, no jugó ni un solo partido completo durante todo el torneo. En el último entrenamiento se nos acercó y nos confío había pedido a la directiva su transferencia porque el entrenador, uruguayo por cierto, le había pedido “plata” por jugar. ¿Cómo lo puedes comprobar?, le respondí. Su rostro se cambió y comenzó insultarme. “Ah, ya sé, te tiene comprado”, dijo. Lo que pasó es que nos quería usar para desprestigiar al entrenador. Pues como lo iba a meter a jugar si era un troncazo. 

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