Contragolpe

Es un fracaso del sistema educativo

Siempre es lo mismo cada cuatro años y no me canso de repetirlo. El “fracaso” del deporte mexicano en Juegos Olímpicos es un fracaso del sistema nacional de la educación. Por más que se desgarren las vestiduras tratando de responsabilizar a los directivos del deporte, en esencia sus causas son muchas más profundas que precisan de un análisis de la cultura del deporte y de la psicosociología de las actividades físicas y deportivas. Es de imperiosa necesidad una Reforma Educativa, no para que se aniquile a los maestros de la disidencia, sino para que la asignatura en cultura física y deportes sea una materia obligatoria en todos los niveles de la educación básica con auténticos profesionales, con profesores especialistas y no con improvisados como sucede en la actualidad. La práctica del deporte no precisamente tiene como objetivo la competitividad tiene una serie más de beneficios que repercuten de inmediato en la sociedad. Por consecuencia tendremos más y mejores deportistas en todos los niveles. El deporte en México es un malestar cultural porque ni lo sabemos practicar y ni lo sabemos observar. Generalmente se piensa que un fracaso deportivo tiene que ver con “falta de apoyos” para los atletas o con un estado de corrupción en la administración deportiva. En ambos casos existe algo de razón pero no es la totalidad. En la actualidad el deportista de alto rendimiento, ese que gana premios y medallas internacionales tiene beca económica importante, lo visten y le pagan patrocinadores, tiene asesoría nutricional y formación académica. Claro que por supuesto prevalecen los favoritismos de los federativos y actos de corrupción que favorecen algunos pero para competir en Juegos Olímpicos se tienen que someter a un proceso bastante complicado de clasificación. No es por voluntad es por merecimientos. Pero también habría que considerar el papel de los medios de comunicación y sus actores. Para ser reportero o comentarista no necesariamente tiene que haber sido deportista de alto rendimiento con que maneje las reglas básicas de la comunicación es más que suficiente. Por el contrario en la mayoría de los casos sus palabras son de resentimiento y frustración, además de que existen los idiotas de siempre que tanto daño han causado al deporte nacional con sus pontificaciones. Durante los Juegos Olímpicos todos son “expertos” desde la columnista de espectáculos hasta el mediocre comentarista político como ese estúpido que se atrevió a decir que los deportistas son “perdedores profesionales”. El argumento de base no son las medallas, repito, es la deficiente educación en materia de actividad física y deportiva.

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