Contragolpe

Circo, Maroma y Farsa

Muhammad Ali  mencionó alguna vez que una de las cosas de las cuales se arrepentía fue haber aceptado enfrentarse al luchador japonés Antonio Inoki; y es que ese Ali obedecía ciegamente en ese entonces a su representante Herbert Muhammad, musulmán hijo del famoso líder Ellijah, y este no resistió estampar su firma en el contrato cuando los empresarios nipones le pusieron un cheque en blanco para convencerlo. Era  una tonelada de dólares que serviría, entre otras cosas, para mantener el harem de concubinas que él y su padre mantenían activo en barrios negros de Estados Unidos. Rocky Balboa también hizo lo mismo en su famosa zaga fílmica. Y ahora el boxeo profesional recibirá un flagrante faul con la próxima farsa que “la exigente Comisión de Deportes de Nevada” ha autorizado entre los invictos Floyd Mayweather, que regresa a engañar a los miles de tontos que le creen, y Connor McGregor que hará los mismo con sus seguidores al pelear por primera vez fuera de un jaula enrejada o de un pub irlandés como lo ha hecho siempre. En un alarde de desprecio hacia la inteligencia de los verdaderos aficionados este par de pillos se embolsarán sumas millonarias, al igual que las arcas del estado de Nevada y los casinos y hoteles de Las Vegas, al presentar un espectáculo circense que ha exacerbado el morbo de un público enfermizo que se convierte en masa y actúa por impulso. Todo esto y más pueden presentarse en un ring. Basta recordar que hace un par de años en una pequeña ciudad de la Unión Americana un trastornado presentó algo nunca visto: una pelea entre dos impedidos con los guantes en los puños y sentados en sus respectivas sillas de ruedas. Paul Gallico inmortalizó en su famoso “Best Seller” a Mattilda una hembra canguro que se paseó por todo el mundo noqueando rivales. Para obtener dinero Mayweather es capaz de cualquier cosa, sobre todo ahora que se ha comprobado que debe al fisco de su país por impuestos la suma de 22 millones de dólares y ha solicitado pagar en abonos fáciles y sin penalidades como antes trató de convencer a un juez de hacerlo con una multa. En aquella ocasión prefirió estar encarcelado en prisión durante 60 días que pagar una indemnización a una mujer a la que agredió y es fácil aceptar que si  no tuvo consideración con una fémina tampoco la tendrá con un bravucón con lauros falsos como sin duda lo es el tal McGregor. Aunque limitada me quedo con la pelea Canelo vs GGG.

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