Contragolpe

En deportes la agresión es el pan de cada día

Independientemente  de si está de acuerdo o no con el trabajo de otros, lo más importante es la defensa de la Libertad de expresión. Podrás coincidir, podrás discernir pero no se puede atentar contra un precepto constitucional. No estoy de acuerdo con muchos “compañeros” del gremio periodístico, como el caso de Martinoli y otros, pero siempre voy a defender su derecho de manifestación. La agresión del Piojo no será la última que padecen los representantes de los medios en el deporte. Como tampoco ha sido la primera. Se magnificó por quienes las protagonizaron y porque en la actualidad las condiciones de difusión son distintas. Todos sabemos cuál fue el resultado final, por cierto, una histórica determinación. Jamás en la historia del futbol mexicano habían despedido a un entrenador por tales causas. Pero durante mucho tiempo se han presentado agresiones contra reporteros de la fuente deportiva. Agresiones que prácticamente han pasado desapercibidas. Por desgracia, es un gremio desunido donde prolifera la envidia, la falta de sentido de pertenencia y la nula solidaridad. Recuerdo que en la década de los ochentas José Luis González de Notisistema, fue amenazado e insultado por entonces vicepresidente de los Tecos, Nicho Fernández, hermano de José Antonio Fernández de Televisa. Nadie dijo nada. Curioso, a José Luis lo confundieron porque Nicho quería agredir a Raúl de la Cruz porque le había molestado una información sobre su equipo. Chusco el asunto porque me encontraba a un lado del reportero de Notisistema. Al siguiente día quise entrevistarlo y me dijo: “ya se disculparon cabrón, el pleito era contigo”. Se confundieron. Recientemente a Beto González de Televisa, lo agredieron en el estadio de las Chivas por personal de seguridad. Nadie dijo nada. Tampoco lo apoyaron en su medio. Son pocos los medios que apoyan a sus reporteros cuando es agredido. En el futbol, es el pan de cada día. Puedo poner una buena cantidad de ejemplos, Mariano Dalla Libera casi me agarra a golpes; pasó lo mismo con Paúl Moreno y lo más grotesco fue cuando Oscar Ruggeri convocó a rueda de prensa para informar que me había demandado por calumnias. Dicha demanda jamás la conocí. Por ahí me lo encontré en una reunión con Ramón Ramírez. Lo puse en su lugar como al sinvergüenza de La Volpe cuando amagó reclamarme. No obstante, lo más delicado es que no tenemos protección cualquier puede insultarnos, amenazarnos y golpearnos. Lo del Piojo-Martinolli trascendió porque se trataba de la televisión pero cuantos auténticos periodistas son agredidos sin que trascienda.


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