Contragolpe

Pensar y opinar distinto no es agresión

Por el contrario la libre expresión de las ideas y el debate serio y responsable fomenta la democracia. Disentir promueve el incremento de los conocimientos en todos los ámbitos. Insisto, opinar no es agresión. Se sienten agredidos, los ignorantes, los incapaces, quienes tienen problemas de argumentos. Y por si no lo sabían y esto va dirigido para todos aquellos que insultan y amenazan a través de las redes sociales y por la vía telefónica. Existe una ley, (Ley Para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, promulgada el 25 de junio del 2012), que protege a los comunicadores, o sea a quienes opinamos, contra las agresiones de cualquier naturaleza. Lo anterior viene a cuento por la reiterada cascada de insultos y amenazas que me “gano” antes y después de cada pelea del Canelo Álvarez. Para mi gaje del oficio, hasta cierto punto normal. Sin embargo, lo que me llena de satisfacción es que nadie refute mis argumentos o me acuse de mentiroso. Le han buscado por todos lados, pero no me van encontrar nada porque no tengo cola que me pisen así de sencillo. Insisto, se preocupan más por lo que dice un periodista que por prepararse adecuadamente. Ahí está la historia y la historia no miente. He dicho. 

Se calienta

Por el otro lado, el próximo 7 de Junio el Madison Square Garden de Nueva York, será testigo de uno de los combates más esperados de los últimos años, para mí,  llega tarde, con ambos púgiles lejos de su mejor momento: Miguel Ángel Cotto contra Sergio “Maravilla” Martínez. No sé qué tenga de maravilloso. La negativa del boricua empujó a Martínez, un superwelter natural, a pelear en el peso mediano. A pesar de ser un púgil de disciplina espartana con sumo respeto por su cuerpo, su anatomía se ha resentido más de la cuenta en los últimos años. En su reciente combate, vio la otra cara de la moneda, después de sufrir fallos absurdos en contra, por primera vez en muchos años las cartulinas se desequilibraron en su contra. Las dudas generadas propiciaron el combate en Nueva York. Cotto en cambio se marchó a las 154 por propia voluntad buscando un título en una división superior y por el excesivo esfuerzo que le planteaba dar las 147, por complexión y estatura debió quedarse en peso welter. Parece que ahora junto a Fredy  Roach,  Cotto vive su segunda juventud, ya que frente a Delvin Rodríguez pudimos ver señas de velocidad y fuerza con marcado carácter ofensivo. Me inclino por Martínez.