Contragolpe

México sorprendió en Ecuador 1993

En cada edición de Copa América recuerdo la primera participación de México en Ecuador 1993. Me tocó cubrirla justamente para el desaparecido Siglo 21. La selección nacional en aquella ocasión fue dirigida por Miguel Mejía Barón y había gente como Ramón Ramírez, Hugo Sánchez, Jorge Campos, Benjamín Galindo, entre otros. El tricolor desde su presentación demostró que venía a competir en igualdad de condiciones contra los grandes del cono sur aunque la primera fase la pasó con bastantes apuros ya que calificó de panzazo entre los mejores terceros lugares. Sin embargo, en la siguiente fase brilló con luz propia al vencer por 4-2 a Perú, de ese partido recuerdo un golazo de Zague; en la semifinal le tocó bailar contra la más fea al enfrentar a los anfitriones de Ecuador. Ahí Ramón Ramírez ofreció un auténtico concierto futbolístico al marcar el segundo tanto y definitivo para triunfar por dos a cero; México con esta victoria se ganó el pase a la final y tendría como rival a la poderosa Argentina en juego disputado en el estadio del Barcelona de Guayaquil. Fue un 4 de julio en un día nublado con amenaza de lluvia. Un día antes en el lobby del hotel de concentración me encontré a Alex Aguinaga;  me comentó sobre las expectativas que había levantado el desempeño del Tri. Ramón Ramírez, Galindo, Zague han sido las estrellas de esta copa, me dijo. Ese día al llegar al estadio me sorprendí por la majestuosidad del inmueble que se encuentra a un lado del caudaloso río Guayas. En el palco de prensa unos compañeros de la radio me entrevistaron sobre la Copa y sobre Ecuador. “Queremos que gane México aunque nos hayan ganado. Ustedes se parecen más a nosotros”, me dijo el compañero del micrófono. Tal y como lo consigné en la crónica que envié al periódico. México era el apestado del torneo por la forma que había sido invitado merced a un acto de corrupción de los dirigentes de la Conmebol que ya conté antes; el arbitraje les cargó la mano y prueba de ello fueron los dos goles de Gabriel Batistuta en la gran final. En el primero comenté un desplazamiento ilegal sobre Ramón Ramírez. Galindo empata mediante un excelente cobro de penalti al parapenales de moda, Goicochea, ante la algarabía de los asistentes. El tanto del triunfo lo metió el mismo Batistuta tras una falta de Basualdo sobre Claudio Suárez. Así fue. México se quedó con el segundo lugar. En la premiación me acuerdo que Javier Aguirre decía: “¡ánimo cabrones!, nada fue regalado”. 

 

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