Contragolpe

Festejamos el Día de Leones Negros

Era el sábado 26 mayo de 1990. Se jugaba la gran final entre los Camoteros del Puebla y los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. Fue un partido pleno de emociones, sobre todo cuando al 20' de juego, los universitarios anotan el tanto de la diferencia, merced a un autogol de Ruiz Esparza. Por el 30' de las acciones, Daniel Guzmán, con esa viveza que lo caracterizó, consigue la ventaja de 2-0. En esos momentos la Universidad de Guadalajara acariciaba el tan anhelado campeonato ¡con 10 jugadores de sus fuerzas básicas! Posteriormente, vinieron tres "errores" imperdonables en un partido final y el Puebla alzó la copa ante el desconsuelo de quienes habían viajado hasta la metrópoli camotera para ver campeones a los Leones Negros. Al final del partido, Humberto Romero se me acercó y me regaló su camiseta: "Rulas, es tuya, este partido también fue tuyo". Lloré. Se imaginarán el duelo en el vestidor. La cara compungida de Raúl Padilla, el adusto rostro del arquitecto Zambrano Villa y la cara de cascarrabias de Alberto Guerra. Por ahí escuché, "nos faltó portero, y un central honesto". Con el tiempo me cayó el veinte. El portero y el central fueron los de los "errores". Al torneo siguiente se vistieron con la casaca del Puebla. Lo anterior viene a cuento porque este miércoles pasado nos reunimos en la casa de Rafael Ortega por el día Leones Negros, una excelente idea del legendario capitán Jorge Vikingo Dávalos. La convocatoria fue un éxito. Acudieron jugadores de varias épocas. Los Venados de la Tercera, los Leones de la Segunda y Leones Negros de la Primera División. Quise integrar el cuadro que jugó la final de 1990 con algunos refuerzos. No pude. DT. Alberto Guerra; Nacho Calderón en la portería; Chema Higareda, Víctor Rodríguez, Roberto da Silva y Cayo Díaz en la defensiva; Jorge Dávalos, Octavio Mora, Humberto Romero y Luis Plascencia en el medio terreno y Daniel Guzmán y Sergio Pérez en la delantera. Solo Nacho Calderón y Roberto da Silva no jugaron esa final porque pertenecen a la época de los setentas de Leones Negros, ni Luis Plascencia, que no viajó por lesión. En varias ocasiones lo he platicado con Dávalos. Si a este equipo se lo hubiera dado continuidad seguramente estaríamos hablando de una época sin precedentes. En 1991 ganaron el torneo de Copa, pero en el 1992 lo desmantelaron. Los jugadores más importantes fueron vendidos contra su voluntad. Nos ganó la nostalgia en el día Leones Negros. Gracias Capitán, gracias, Rafa Ortega.

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