Contragolpe

Larga vida a los Charros

Por supuesto que le tengo un cariño especial al beisbol. Lo cubrí en la época de Fernando Valenzuela, el Rayo Arredondo, Pedro Guerrero, Ricky Rentería entre otros. Era una odisea porque los juegos terminaban pasada la noche y era la última nota que esperaban en la agencia donde trabajaba. Sin embargo, la mejor etapa de los Charros de Jalisco que recuerdo fue aquella  gloriosa de 1964 a 1975 con el Dr. Álvaro Lebrija y como manager Jaime Jim  Rivera y con un espectacular jonronero llamado Elrod Eli Hendricks. No me acuerdo de la fecha pero yo era un adolescente cuando mi padre me llevó al Tecnológico ayudarle en la venta de cheves y refrescos. Yo cuidaba la tina repleta de agua espumosa mientras mi jefe vendía. Qué cuidar ni que nada. Mejor veía el partido. Decían que Hendricks era un jonronero espectacular. Y sí. Esa ocasión jamás se me olvidó el sonido de la pelota con el bate. ¡Tremendo madrazo! Que se voló el estadio. La pelota llegó hasta la Av. Revolución, Fue un momento sublime que se me quedó grabado. Nunca lo olvidé. Por ese jonrón me enamoré del beisbol. Los Charros fueron campeones de la Liga Mexicana y aquello fue un gran alboroto con Hendricks como figura. Enseguida recuerdo esa época cuando Chava Cosió los volvió a traer con los peloteros mencionados arriba. Fue mi etapa como reportero de Radio Universidad y de la agencia Notimex. Al cubrir la pelota caliente me di cuenta de lo difícil y complicado y que no cualquiera lo puede hacer por su terminología. Por desgracia volvieron a desaparecer y para quienes nos quedamos picados nos refugiamos en el beisbol de la Liga Intersindical. Por cierto, hago un paréntesis para reconocer la labor de don Juan García Uribe, un mecenas del beisbol que no ha sido reconocido en su justa dimensión. En el parque Hernández Loza de Tlaquepaque viví momento inolvidable transmitiendo para el Grupo Acir con mi entrañable amigo Nacho Luna. Recuerdo que en alguna ocasión en un juego de Play Off Nacho nunca llegó y tuve que narrar todo el partido. Por la novena entrada algunos fanáticos me llevaban cervezas. No me las puedo tomar. Entonces don Juan se me acercó y me dijo: “Ándele, por andar echándole crema a sus tacos”. Era una costumbre que había dejado don Nacho González en el palco de transmisión porque en el parque se hizo tradición escuchar la radio mientras se jugaba el encuentro. Espero que los Charros tengan una larga permanencia. 

 

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