Charrería al día

La Unesco certifica a la charrería

Pienso que todo este México nuestro una vez más está sorprendido por la gran solidaridad mostrada ante los acontecimientos del pasado 19 de septiembre, más aun que en un día como ese, de hace 32 años, paradójicamente también tuvimos un terremoto que azotó al país, pero en aquella ocasión, en el entonces Distrito Federal, no había tanta cultura, organización y tecnología para hacer frente a estos fenómenos de la naturaleza; desafortunadamente, como en 1985, entre las víctimas se contaron un número indeterminados de menores de preescolar, primaria y secundaria, que será el caso con el que recordemos este movimiento telúrico en la escuela Enrique Rébsamen, ubicada en el sur de la Ciudad de México, sismo de 7.1 grados que provocó una gran tragedia y destrucción en varias zonas de esta gran capital, así como también en Estado de México, Morelos, Hidalgo, Puebla y Guerrero, principalmente, y así una vez más la naturaleza nos confirma lo vulnerable que somos los seres humanos, tal como lo hizo 12 días antes (jueves 7), con un terremoto mucho mayor al de 1985, provocando muerte y destrucción en Chiapas y Oaxaca.

La solidaridad y coordinación entre la ciudadanía en general y las Fuerzas Armadas de México, vienen a confirmar los grandes valores que aún existe en esta gran nación, pero entre temblor y temblor, el pasado 14 de septiembre, la charrería recibió el certificado de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que la reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, convirtiéndose en la octava manifestación cultural de nuestro país.

El Museo Nacional de Antropología e Historia fue el recinto donde se entregó dicho reconocimiento de manos de Jorge Gutiérrez, subsecretario de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura, llevando la representación del presidente de México, Enrique Peña Nieto, por parte de la Unesco en México estuvo presente Alma Lara, además de la secretaria de Cultura de Jalisco, Miriam Vachez.

Este reconocimiento confirma que la charrería nació en México desde hace ya varios siglos, siendo una tradición que se transmite de padres a hijos y es una de las expresiones culturales que inspiran a artesanos, escultores, pintores, historiadores, poetas, músicos y a toda obra de expresiones culturales y populares; el reconocimiento está basado en el trabajo de más de 7 años que iniciaron Gabriel Cabello y Manuel Basurto García Rojas, a través de la Asociación Nacional de Charros, por tal motivo el certificado fue recibido por Arturo Jiménez Mangas, presidente de la Nacional y Leonardo Dávila Salinas, presidente de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch), siendo nuestro deporte nacional el único gran beneficiado ante esta incansable labor. 

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