Charrería al día

Hasta las últimas consecuencias

Cada año esperamos el inicio del Campeonato Estatal de esta gran ciudad para presenciar una competencia entre escuadrones charros que en su mayoría no son profesionales, y que para muchos es el único evento oficial en el que se presentan.

Todos los involucrados pusieron lo mejor de sí mismos; la Federación Mexicana de Charrería avaló este evento y la Unión de Asociaciones Charras del Distrito Federal, encabezada por el PUA Ricardo Anaya, logró reunir a 41 equipos, que están compitiendo bajo un reglamento deportivo actualizado, y siendo sancionados por jueces oficiales y vigilados por la Comisión Deportiva.

Por lo que corresponde a la sede, este año recayó en la Asociación de Charros Carlos Rincón Gallardo, que está luciendo sus mejores galas, con un lienzo charro remodelado en la mayoría de sus áreas.

Por tal motivo, el pasado fin de semana el graderío del Bramadero de Aragón lució a su máxima capacidad, tanto en la manga como en las tribunas del ruedo, donde los principales animadores fueron familias enteras incluyendo los menores, que disfrutaron de un ambiente festivo.

La inauguración corrió a cargo del PUA Ricardo Anaya, la reina nacional Melissa Alejandra I y la reina anfitriona Paulina I; todo iba a pedir de boca, pero como dice el refrán “nunca falta el pelo en la sopa”.

Digo esto porque en la primera charreada del domingo, en la que participaron charros de San Ángel, Dorados de Villa y Valle de Anáhuac, durante la suerte de piales se suscitó un problema muy serio junto a la mirandilla, donde dos tipos totalmente ajenos a este deporte sacaron a relucir sendas pistolas, golpearon a Armando Fragoso, socio de Regionales de La Villa, y amenazaron a otros compañeros de Armando para que no intervinieran.

Héctor y Jalil Dulac, padre e hijo, socios también de los Regionales de La Villa, son los responsables directos de haber llevado a ese par de agresores para que cumplieran con su encargo. Esta situación, que es de extrema gravedad, no debe ser permitida ni por el órgano rector de este deporte ni por la Unión de Asociaciones del Charros del Distrito Federal, y mucho menos por la sede, que no previó la situación, al no contar con ningún tipo de seguridad; ojalá que de ahora en adelante vean este suceso como una mala experiencia y  tomen las medidas necesarias para que no vuelva a suceder, llámese Campeonato Capitalino, o cualquier otro evento de la familia charra.

En lo referente al agredido, ojalá haya hecho una denuncia de hechos ante el Comisario de la Federación, para que lo turne a Honor y Justicia de esta misma institución, y de ahí, con una resolución justa y ejemplar, a la Unión de Asociaciones Charras del Distrito Federal.

Es un caso que también debe denunciarse ante el Ministerio Público, y ya con el acta circunstanciada de hechos se envíe una copia a todas las instancias correspondientes de la charrería, así como a la misma Asociación de Charros a la que pertenecen los responsables, y con ello poner solución y punto final a este tipo de sucesos; si hay voluntad de hacer bien las cosas, en no más de cinco días debe emitirse la sanción.

Por lo pronto, el presidente de la Agrupación de Charros Regionales de La Villa, Juan Luis Gómez Jardón, expresó a un servidor su condena abierta y me manifestó que llegará hasta sus últimas consecuencias. 

ramongonzalezbarbet@hotmail.com