Charrería al día

No más simulación

La línea directa (denuncia@conade.gob.mx) que creó la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y su titular, Alfredo Castillo Cervantes, para que todos los deportistas federados, incluyendo la charrería, pudieran denunciar las anomalías o irregularidades que se presentan en el deporte mexicano ha tenido una gran respuesta y las denuncias han sido turnadas a las áreas correspondientes para solucionarlas.

 Hasta ayer habían llegado 116 denuncias de diferentes índoles, desde la falta de uniformes, hasta el no respetar los procesos selectivos, por tal motivo, se citará a todos los federativos involucrados en alguna irregularidad; con esta medida se trata de erradicar viejas prácticas.

El darle voz a cada uno de los protagonistas de los diferentes deportes en México es una medida muy acertada, si mal no recuerdo, jamás se había hecho algo similar y menos cuando la Codeme estaba dirigida por el teniente coronel Alonso Pérez, quien validaba los procesos electorales de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch), con una amplia y obvia simulación.

Tal como sucedió en la elección del cuatrienio 2001-2004 en la que habiendo ganado Roberto Diéguez, el directivo validó el asalto a la federación para imponer a Jorge Rivera Castañeda, quien fue apoyado y financiado por un pequeño grupo que se ha venido sirviendo de la Fmch, para hacer un negocio tan solo para unos cuantos, que no beneficia en nada a nuestro deporte nacional.

REMODELACIÓN DE LA FMCH

El ex convento de Montserrat, casa de la Federación Mexicana de Charrería, fue fundado entre 1587 y 1590, con la imagen de la Virgen traída de España, el pequeño templo fue cerrado en varias ocasiones hasta 1614, cuando llegaron los primeros padres benedictinos Diego Sánchez y Juan Victoria, el conjunto fue utilizado como colegio hasta 1821, cuando se ordenó su clausura.

El claustro funcionaba como botica, donde se elaboraban medicinas que eran repartidas de manera gratuita a los enfermos; en 1861, por orden del gobierno, se permitió que la iglesia se reabriera para el culto católico y al año siguiente se dispuso que el edificio conventual fuera dividido en lotes para que se repartieran entre varias familias descendientes de los primeros insurgentes; orden que no llegó a cumplirse, ignorándose la causa.

Desafortunadamente, el conjunto se vio afectado por la ampliación de la avenida Izazaga; en 1973, la capilla fue otorgada en comodato a la Federación Mexicana de Charrería, donde se alojan sus oficinas y el Museo de la Charrería; desde entonces y hasta la fecha, jamás se le había realizado ninguna remodelación, pero hace un mes iniciaron los trabajos en la parte externa, y en el momento que se concluyan, iniciarán con la parte interior del inmueble.

Toda esta obra está siendo supervisada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ya que cada uno de los materiales que se están utilizando deben ser los recomendados por el instituto, dada la antigüedad de este ex convento y como joya arquitectónica, colonial e histórica se tienen que cuidar los detalles, para no dañar ni modificar su diseño y estructura.

La gran problemática de estas instalaciones es que a su alrededor existen comercios ambulantes que son generadores de basura que, desafortunadamente, se aloja al frente de las instalaciones; también existen los grafiteros que han perjudicado infinidad de monumentos históricos y que no hay quien les ponga un alto, además de la contaminación tan alta en este Distrito Federal, que es tan corrosiva para todas las construcciones antiguas.

Así que los invito a que como mexicanos respetemos y enseñemos a nuestros hijos a venerar la historia de nuestro querido México.

ramongonzalezbarbet@hotmail.com