Charrería al día

No hubo poder humano

En verdad que el proceso electoral para la presidencia de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch) para el cuatrienio 2016-2020 dejará una huella permanente y un testimonio único de lo que no se debe hacer por parte de los candidatos registrados, en este caso Édgar del Bosque Amador y Leonardo Dávila Salinas.

Desde el inicio de campaña, el candidato conocido como oficial, Del Bosque Amador, defendió su aspiración a la presidencia valiéndose de trampas y enredos, victimizándose e inventando términos jurídicos inexistentes y, por si fuera poco, desconoció las resoluciones de las autoridades deportivas que son las que rigen cualquier disciplina federada, y todo esto motivado por no cumplir con lo establecido en los estatutos de la institución.

Pasaron a segundo término el descrédito personal, deportivo y familiar que tuvo con lo que salió a la luz pública en diferentes medios de comunicación, manteniendo él y sus representantes siempre una misma postura, a pesar de que eran conscientes que el padrón electoral utilizado fue configurado a su medida, para asegurar el dominio por cuatro años más, y no hubo poder humano ni autoridad deportiva que hiciera cambiar la forma de manejarse ante la charrería federada.

Cuando el caso se encontraba en el pleno de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), Édgar del Bosque solicitó un amparo argumentando que él no tenía conocimiento de las resoluciones, pero el 6 de diciembre se declaró improcedente el incidente de nulidad de actuaciones.

Desde que el Colegio Electoral inició sus actividades, la actitud del otro contendiente, Lito Dávila, fue respetuosa y siempre aceptando los acuerdos que se tomaban entre las partes; pero a través de su representante, el doctor Juan Luis Gómez Jardón, siempre manifestó el gran número de irregularidades impuestas por el Colegio Electoral y por los diferentes miembros del Comité de campaña de Del Bosque Amador.

Proceso que se inició a principios del mes de julio, y que vino a concluir el pasado lunes 28 de noviembre con la Asamblea Extraordinaria de carácter privado para los Presidentes de Unión de Asociaciones Charras (PUA) de cada entidad, convocada por el secretario general, Arturo Marín Alcántara.

Asamblea de la que dimos cuenta puntual y que trajo como resolución un acuerdo entre ambos candidatos, haciendo público que se realizarían las votaciones el próximo 25 de enero, y aunque las condiciones ahora serán diferentes, trajo consigo un cúmulo de opiniones diversas, algunas a favor y muchas en contra, ya que según dicen:

‘Qué caso tuvo el haber evidenciado cada una de las irregularidades cometidas por la planilla de Édgar del Bosque, si finalmente la candidatura oficial obtuvo lo que tanto había peleado’, pasando a segundo término la imagen negativa propiciada por el actual Consejo Directivo al permitir la imposición y manejo de dos estatutos.

Este acuerdo generó un gran sentimiento de inconformidad e impotencia a gran parte de la familia charra, hombres y mujeres de a caballo, quienes pusieron toda la confianza en Lito Dávila para buscar un cambio que verdaderamente beneficie a este deporte que tanto lo necesita, pero sobre todo, porque se estaba evidenciando las arbitrariedades recurrentes en el cuatrienio de Miguel Pascual.

Esta situación no deja duda alguna sobre la firmeza y la ambición del ex tesorero de la Federación para conseguir su objetivo, y a pesar de todo, aún tiene en mente conservar el control de la Fmch. 

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