Charrería al día

Moreira aprendió a torear

Al igual que la charrería, la tauromaquia es un deporte espectáculo que conjuga una combinación de artes, y hasta cierto punto están ligados, porque en sus inicios el toreo fue hecho a caballo, lo que ahora conocemos como rejoneo.

Además, son tradiciones muy populares, ya que en cada festejo que se realiza en todo México, no pueden faltar las corridas de toros y las charreadas; en la historia de estas dos disciplinas han existido charros muy buenos para torear y toreros muy buenos para charrear.

Tal es el caso de José Huerta Rivera, conocido como Joselito Huerta, quien inclusive fue presidente de la entonces Federación de Charros, en el periodo que comprende de 1984 a 1988, y tenía su propia asociación.

Hago mención de esto porque en días pasados el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, promulgó la ley que prohíbe las corridas de toros y rejoneos, argumentando que la reforma de ley cumple con los estándares internacionales de protección a los animales.

Ante legisladores y activistas, aseguró que esta medida no es por decisión propia, sino que, según él, la ciudadanía se lo pidió.

Como respuesta inmediata, Armando Guadiana Tijerina, empresario y ganadero de Coahuila, informó que se tomarán acciones legales en contra de esta ley antitaurina, tramitando amparos en los juzgados federales a partir de que entre en vigor esta nueva norma.

Rubén Moreira argumenta que esta nueva medida es en contra del maltrato animal, aunque según los oriundos de su estado se trata de una venganza política.

Pero lo más grave del asunto es que el gobernador está pasando por alto a la afición taurina de Coahuila, sin tomar en cuenta que este segmento genera un gran número de empleos, ya que desde que las reses nacen, hasta que como toros bravos llegan a la plaza para ser lidiados, se requiere de personal altamente calificado, expertos en la materia, para que el ganado reciba una alimentación balanceada y supervisada. 

También se requiere de la asistencia de médicos veterinarios especializados, que día a día están pendientes de ellos; por otro lado, la fiesta taurina influye en el desarrollo de varios sectores económicos de relevancia para el país como son: el turismo, la hotelería, el sector restaurantero, la gastronomía, el transporte, la música y las artesanías, que son fuentes inagotables de empleos.

Los activistas y antitaurinos nunca se han tomado la molestia de conocer los cuidados que se le da a un toro durante toda su vida, pero tampoco han hecho acto de presencia en los rastros de todo México, donde sí es un verdadero martirio, con las matanzas diarias de todas las especies animales comestibles, pero de seguro, este círculo de personas no protestan cuando lo están disfrutando en su mesa.

Hay que tomar en cuenta que el arte taurino no simplemente es la lidia en el ruedo, sino que también le ha dado vida a muchas artes como la poesía, pintura, literatura, escultura y música.

La fiesta brava forma parte de nuestras tradiciones populares en todo nuestro territorio nacional, por lo que la mala decisión de Rubén Moreira dio pie a que en la pasada reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) aprendiera a torear las agudas críticas, al grado de tener que hacer la “graciosa huida”, ante sus homólogos.

Todos los que tenemos el gusto por esta tradición merecemos respeto, así como lo exigen otros sectores de nuestra sociedad, y si hay alguien que no le guste, pues que simple y sencillamente no acuda a este tipo de espectáculos. 

ramongonzalezbarbet@hotmail.com