Charrería al día

Huésped incómodo en el Salón de la Fama

El pasado 27 de enero tuvo lugar la Asamblea Nacional de la Charrería Federada, misma que pasará a la historia porque este consejo directivo, encabezado por Miguel Pascual Islas, no se anda con pichicaterías, pues por primera vez en la vida de esa institución ingresaron seis personajes al Salón de la Fama de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch).

Entre los personajes que ingresaron encontramos a Gregorio Luna Rangel y Ramón Pandal Alanís, quienes desafortunadamente ya se nos adelantaron, pero fueron seleccionados porque entre los años sesenta y parte de los setenta fueron pioneros de la modalidad de charro completo.

Otro afortunado de esa época en ser reconocido es Sergio Cacho Hernández, quien estuvo presente para develar su placa, sin embargo, faltó el reconocimiento a Polo Guerrero quien fue el primer campeón charro completo a nivel nacional.

El siguiente personaje que ingresó al Salón de la Fama fue un charro del estado de Hidalgo, don Aquilino Aguilar Moreno (QEPD), logrando el reconocimiento por su gran aportación y difusión para este deporte, pero lo más sobresaliente de él fue la creación de La Mangana del Centenario, estrenada en 1962 durante el Congreso y Campeonato Nacional Charro, con sede en el estado de Puebla, suerte que hasta hoy día algunos charros ejecutan a pesar de su complejidad. Otro afortunado elegido fue el arquitecto Carlos Pascual López, ingresado por haber sido presidente de la Fmch de 1988 a 1992.

Se supone que este privilegio se debe otorgar a personajes destacados dentro de la charrería, o que verdaderamente dejen un legado en beneficio de nuestro deporte nacional, no así a quienes se valieron del cargo para beneficio personal, y me refiero específica y directamente al último de los seis que fueron reconocidos, José Yslas Salazar, quien se apropió del cargo de residente nacional de la entonces Federación Nacional de Charros, y que amañadamente encontró la fórmula perfecta para reelegirse en tres ocasiones, de 1962 a 1968, de 1970 a 1974 y de 1978 a 1982, sumando un total de 14 años en el poder. En el último periodo, y después de que toda la familia charra se percató de su perverso proceder, se generalizó un descontento nacional (sustentado en las notas del periódico Ovaciones, firmadas por el maestro don Juan Alférez); esta situación originó que se creara la ahora Federación Mexicana de Charrería, entonces encabezada por don Salvador Hernández Lucio, quien ocupó el cargo de presidente de 1980 a 1984; es muy importante mencionar que a don Chava lo apoyó gente de todo México y personajes reconocidos por su gran solvencia moral como: Marcos Puente Bermúdez, Luis Felipe Puente Bermúdez, Fernando Moscoso Domínguez, Álvaro Vergara Ocádiz, Álvaro Vergara Martínez, el doctor Rafael Sánchez Lara, Enrique Tello de Meneses Peña, Ignacio Martínez Taboada, Miguel González Orozco y Delfín Sánchez Juárez, que gracias a su intervención como titular de la delegación Cuauhtémoc se otorgó el ex Convento de Monserrat a la institución que hoy rige a nuestro deporte nacional.

Así que es muy importante que Miguel Pascual Islas, presidente en turno de la Fmch, aclare a toda la charrería de México cuál fue el mérito que se le reconoce a José Yslas Salazar, ya que es un huésped incómodo en el Salón de la Fama, y el sentir generalizado es de un total desacuerdo.

Muchas veces para poder informar tengo que ir tras la noticia, pero en ocasiones, como en esta, la noticia llegó sola. Gracias, presidente nacional.

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