Charrería al día

Control absoluto de la Fmch

La semana pasada di a conocer una carta que me hizo llegar Juan Bañuelos, donde explica los verdaderos motivos de su renuncia a la secretaría del deporte de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch); en ella comentó que nunca se le permitió desempeñar los trabajos y las obligaciones del cargo, y que ni siquiera se tomaban en cuenta sus propuestas.

Ahora, Pablo Cerón, como prosecretario del deporte, también presentó su renuncia, y de propia voz me hizo saber que tampoco se le tomaba en cuenta, por lo que mejor decidió hacerse a un lado porque no tenía caso seguir colaborando con el Consejo Directivo.

Hasta ahora, a casi tres años de gestión del Consejo Directivo de la Fmch, se han recibido cinco renuncias; la primera fue de Martha Valdez como coordinadora nacional de escaramuzas, posteriormente Pedro Rocha, quien fungía como coordinador nacional de jueces, hace unas semanas Juan Bañuelos, como secretario del deporte, recientemente la del antes citado Pablo Cerón, y Guillermo Salinas, como secretario de prensa y difusión; la renuncia de los primeros cuatro tiene las mismas causas, y la de Salinas fue solicitada, ya que ni siquiera desempeñaba el cargo.

Esta situación generalizada nos indica que algo grave está sucediendo al interior del órgano rector de la charrería federada, pero lo más importante es saber con qué fin quieren tener el control absoluto en cada una de las áreas.

LA CONADE

En el transcurso de la semana se originó la noticia de que México podría no participar en ninguna disciplina de los Juegos Olímpicos Río 2016, debido a que corre el riesgo de ser desafiliado por el Comité Olímpico Internacional (COI), y se dice que es parte de la injerencia de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

Desde hace algún tiempo he venido comentando las diferentes medidas que ha tomado el órgano rector de las federaciones deportivas para tratar de regular los excesos, abusos, y en algunos casos, los malos manejos por parte de algunos presidentes de federaciones; se puede ver con claridad que esta nueva forma de operar, encausada por Alfredo Castillo, está manejada con la mejor de las intenciones.

Sin embargo, el jueves pasado en la columna A Balón Parado, de Rafael Ocampo, director de La Afición, se comentó que todo esto era una batalla perdida y que no se podía limpiar de cacicazgos al deporte mexicano desde el gobierno; aunque en papel y teoría pareciese algo sencillo de imaginar, ningún funcionario tiene tanto poder para lograrlo, ni tanto tiempo para hacerlo. También expresa que no es algo que se pueda lograr en un sexenio y mucho menos en tres años, que es el tiempo que tiene Alfredo Castillo para cumplir con los objetivos que ha hecho públicos; que primero tendrían que deshacerse de esos directivos nocivos que solo ven por sus intereses.

Por otro lado, Rafael Ocampo pone en la mesa una idea que me parece muy interesante, ya que dice que deberían buscar alguna manera legal para emanciparse y liberarse de lo que les aprisiona y no les permite crecer.

Mientras tanto, el jueves pasado, en una corta conferencia de prensa, Castillo informó que no está en riesgo la participación de México en los Juegos Olímpicos; así que vamos a esperar para ver qué sucede y le daremos el beneficio de la duda.


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