Charrería al día

La Conade nos pone el ejemplo

La vigésima Olimpiada Nacional, que concluyó el 2 de junio, contó con el respaldo logístico de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y del PUA de Nuevo León, Raúl González Leal, y tuvo como sede el lienzo charro Cañón de Huajuco, que cuenta con lo necesario para dar equidad deportiva a todos los participantes.

Aunque la charrería es el único deporte que nació en México, nunca había sido parte de un evento de este tipo, siempre se ha manejado con sus propios recursos económicos, reglas y costumbres; ahora, en esta Olimpiada Nacional, los competidores recibieron todo lo necesario, como la transportación, viáticos, hospedaje, servicios médicos, ambulancia, 200 caballerizas, ganado, servicio veterinario las 24 horas, seguridad, y para redondear, les dieron el seguro médico que la Conade otorga a los participantes de sus eventos.

También hubo conceptos elementales como son disciplina, unidad, compañerismo, convivencia, trabajo en equipo, eliminación de las gorritas y, sobre todo, respeto a nuestras tradiciones al vestir con dignidad el traje nacional, sancionando a los que no lo portaran completo, incluyendo la corbata. Pero lo más sorprendente fue que no hubo venta de bebidas alcohólicas, situación que los asistentes aceptaron muy bien, porque ni siquiera sintieron la falta de ellas.

En conclusión, los eventos de charrería tuvieron que alinearse a las reglas y normas de los deportes de alto rendimiento, donde la salud es algo primordial.

Todo el proceso competitivo se vivió con un gran entusiasmo, como una fiesta que vino a imponer nuevas bases que abrieron una gran puerta para la convivencia entre la familia charra.

Es lamentable que desde afuera nos marquen el camino, pero las máximas autoridades de la charrería federada deberían incluir estas normas en sus eventos oficiales.

Un claro ejemplo fue el agarrón que se suscitó entre dos participantes que representaron al estado de Guanajuato, que seguramente ya traían su bronca particular, y ahí se dieron el encontrón, pero los organizadores y representantes de la Conade atinadamente les retiraron sus gafetes, perdiendo la oportunidad de participar; seguramente les traerán complicaciones posteriores con la máxima autoridad de los deportes federados.

Esto nos muestra y nos enseña que las agresiones, que desafortunadamente son tan comunes en los campeonatos oficiales de la charrería federada, deben ser sancionadas con mayor firmeza y no protegiendo a los cuates, como sucedió en el campeonato capitalino que concluyó hace unos días.

Aunque la participación de la charrería solo fue de exhibición, se puede decir que cumplió con las expectativas y fue una gran aportación para la niñez de México.   

QUERÉTARO 2015

Este año, la máxima fiesta anual de la charrería federada, que se realiza en octubre y noviembre, tendrá como sede la ciudad de Querétaro; según el gobierno estatal saliente del partido tricolor se construiría un lienzo charro que llevaría por nombre Centenario de la Constitución de 1917, edificado en una superficie de 13 mil metros cuadrados y contaría con tres niveles de gradas con una capacidad para 7 mil almas.

Todo esto, que se veía color de rosa, ahora está en veremos, porque no se sabe si el gobierno entrante, del panista Francisco Domínguez, quiere continuar con este proyecto, que de no ser así, curiosamente el Campeonato Nacional Charro 2015 iría a parar a las instalaciones de Rancho El Pitayo, que son propiedad del actual comisario de la Federación Mexicana de Charrería, Esteban González.

Y para no darle muchas vueltas al asunto, tendría el mismo fin que Jalisco 2014: un negocio particular para tan solo unos cuantos, que no beneficia en nada a la charrería federada. 

ramongonzalezbarbet@hotmail.com